domingo, 14 de junio de 2015

EL LADO OSCURO DE LA FANTASÍA FEMENINA


EL LADO OSCURO DE LA FANTASÍA FEMENINA

“Y no podemos escapar viviendo porque la Vida es una de sus máscaras.”
Rosario Castellanos

Tres mujeres, tres cuentos. La vida misma vista desde la perspectiva femenina. Porque ¿qué otra cosa es la vida sino un cuento? Esa historia de la que no podemos escapar, según Rosario Castellanos y termina hasta que la última sílaba reverbera en nuestra mente. El temido punto final.
Un genio, un ser desconocido, y una casa vacía son arquetipos de nuestros propios temores. Pero también son parte de nuestro lado oscuro. Esa parte que sólo mostramos cuando la claridad nos abruma. Que los disfruten.
Julio Edgar Méndez



EL GENIO
Patricia Ruiz Hernández

Mi nombre es Abdul, nací en la tierra de Marruecos y soy pastor de ovejas. En esta comarca hay grandes extensiones de pastos donde llevo a mis animales. Me puedo considerar un hombre afortunado por tener ganado propio. Vivo alejado del pueblo y de su gente, aunque en ocasiones voy a la Mezquita o a mi casa para estar con mi mujer y mis hijos. Ellos ya se acostumbraron a mis ausencias, pues la mayor parte del tiempo estoy en las montañas. Duermo en el campo, con el cielo y las estrellas como techo, disfruto la soledad y los espacios abiertos. No me involucro en la vida de la comunidad porque estoy decepcionado, siempre es lo mismo, la gente pobre e ignorante vive dominada por un reyezuelo y toda su prole, quienes están rodeados de lujos y a nosotros nos tienen oprimidos.
Un día, mientras hacía mi caminata diaria por los montes, observé a lo lejos a unas personas aproximándose a una cueva. Me escondí detrás de unas rocas y pude apreciar a dos hombres extranjeros, ellos usaban turbantes muy raros, debían venir del desierto o de tierras lejanas. Sus ropajes eran muy finos y resplandecían al sol, parecían mercaderes o magos, sospeché que eran hechiceros. Los seguí discretamente para no ser descubierto, tenía miedo, pero la curiosidad fue más fuerte.
Dentro de la cueva, desde un escondite, me percaté como frotaban con los dedos una vasija. Con sorpresa observé salir de ella a un Genio y entonces la gruta se iluminó con una gran luz. El Genio tenía impresionante estatura y porte. Los hombres hablaban con él, a lo que les respondía con voz fuerte y potente. Debí permanecer alejado para no ser descubierto. Deduje que esos hombres tenían gran poder y autoridad sobre el Genio. Por el tono de sus voces pude apreciar que le daban órdenes, aunque no entendí con claridad las peticiones.
En nuestra tierra se sabe que los Genios son criaturas con grandes poderes, capaces de cumplir los anhelos y caprichos de sus dueños.  Cuando salen de su reclusión dicen: “Ordena lo que quieras amo”. Pueden ser benévolos, otros son malignos, sin embargo, están obligados por conveniencia a cumplir todos los deseos de sus amos,  por un tiempo se vuelven sus esclavos. Circulaban historias que narraban cómo los Genios acataban diversos mandatos por la promesa de ser liberados de su cautiverio.  Pensé que si yo pudiera ser dueño de ese Genio, entonces mi vida cambiaría, le  pediría dinares de oro, tesoros, joyas y grandes extensiones de  tierra. Lograría parecer un Rajá, hasta conseguiría ser más rico y poderoso que mi rey, podría vivir en un palacio, saborear ricos manjares y tendría muchos sirvientes. A mi familia la llenaría de riquezas; vestidos, perlas y diamantes para mis hijas, castillos y carruajes para mis hijos. Entonces  todos me admirarían y respetarían.
Esperé a que dejaran en la cueva la vasija para apoderarme de ella. Al acercarme un poco, procuré aguzar el oído, así escuché unas palabras enigmáticas e incomprensibles para mí.  Esas frases mágicas provocaron que el Genio volviera a su encierro, las memoricé porque eran la clave para poseerlo: “cerrar  holograma, finalizar el programa”. 

** Patricia Ruiz Hernandez es originaria de la ciudad de Celaya. Tiene estudios en Administración de Empresas y se desempeña en el sector educativo. De manera paralela gusta de la literatura y es miembro del taller literario Diezmo de Palabras. Ha sido seleccionada para la Antología de Letras con Arte con los microrrelatos Predicción, Brevedad del Ser y Fuera de este mundo. Así mismo, en la Antologia de Editorial El Sótano con el cuento La Refranera y en la antologia Tótem: Minificciones Guanajuatenses con varios microrrelatos.  En el foro el Tintero fue finalista con el cuento Retorno al hogar.


EN LA PENUMBRA
Sugheit Ariela

-¡La luna está extraña mamá! ¡Parece como si alguien la estuviera iluminando con una lamparita!
Carlitos era un pequeño de siete años y, como tal, era ocurrente y curioso, tenía los ojos grandes y la cara redondita, una sonrisa sincera y un hueco pues había perdido dos dientes de leche. La mamá de Carlitos volteó a ver el cielo, la luna estaba en su punto cúspide del eclipse y solo la orilla estaba iluminada. Acarició la cabeza de su hijo y lo envió a dormir, la madrugada estaba muy fresca a pesar de ser primavera.
Carlitos se fue a su habitación, desde su ventana podía ver la luna y su luz teñía de rojo las paredes de su habitación. Le pareció ver que muchos seres con alas salían de la luna pero el cansancio le hizo quedarse dormido. Al cabo de unos minutos, escuchó algo moviéndose en su habitación. ¿Un ratón? No lo creía posible, ¡Una cucaracha! ¡Menos! Aunque sería divertido tomarla de las antenas y llevársela a su mamá solo para verla aterrada y después aparecer como un héroe a salvarla.
Se levantó y se asomó bajo la cama esperando encontrar al insecto, pero lo que encontró fue uno de esos seres alados que se había fugado de la luna, sus ojillos rojos y alargados lo veían con malicia, sus garras sostenían algo con fuerza y sus alas extendidas le daban un aire aterrador, probablemente media 15 cm, pero su aspecto seguía dando miedo.
-¿H-Hola? – Saludó tímidamente el niño - ¿Quién eres? ¿Cómo entraste aquí?
El ser observó al pequeño, ocultó lo que traía en las manos entre los calcetines sucios que estaban en el suelo y voló con cautela hacia Carlitos, el pequeño retrocedió un poco, aquél ser le daba curiosidad con su cuerpecito demasiado delgado, sus garras afiladas y aquellos dientes planos y puntiagudos que mostraban lo que parecía ser una sonrisa.
-M-me llamo Carlitos ¿Y tú?
-Fronchrts - Dijo aquél ser con voz ronca.
-¡Frontch que!
El pequeño no podía pronunciar aquél extraño nombre y se rió, se levantó para mostrarle sus juguetes, el libro de cuentos que su mamá le había regalado, las fotografías que se había tomado con su prima en la playa, fronchrts no parecía mostrar interés en nada de lo que decía el chico. Sólo en lo que había bajo la cama.
Carlitos se asomó a la ventana ansioso de ver la luna y mostrársela a su nuevo amigo, en vez de eso vio la calle cubierta de un líquido rojo, los vecinos gritaban horrorizados, la gente corría en la calle, un niño de su escuela que siempre le pegaba estaba muerto frente a la casa de la señora Ramírez. Carlitos no entendía que estaba ocurriendo, se dio la vuelta con cautela, Fronctchrs estaba de nuevo bajo la cama mordisqueando aquél objeto, el niño se acercó y vio el anillo de su madre tirado cerca de la puerta, corrió a buscarla, al abrir la puerta de su habitación, vio las paredes salpicadas de sangre y en medio de la cama, una mancha, un bulto sin forma ensangrentado.

-¿Mamá? Preguntó con la vocecilla en un hilo, escuchó un ruidito atrás de él como un enjambre y vio los puntiagudos dientes de fronchtrs muy cerca de su cara, cientos de seres similares se le acercaron y luego… luego solo hubo oscuridad.

** Sugheit Ariela es parte del Taller Literante en la ciudad de Celaya, Gto.



CASA EN VENTA
Estrella Méndez Méndez

Miraba nerviosamente desde la ventana al carro de policía que se detuvo frente a la casa. No esperaba que mostraran interés en él o en la casa que había puesto en venta. Lo único que había hecho, era ponerla a un precio accesible, esperando a que la gente saltara de inmediato a comprarla alegremente ante la oportunidad de obtener una casa tan grande y magnífica por tan poco dinero. Pero no, la gente siempre es demasiado desconfiada. ¿Y qué hizo la primera persona que preguntó por el precio? ¡Llamó a la policía! ¿En qué clase de mundo vivimos, que te mandan a la policía por vender una casa a la mitad de su valor?
Se retorció las manos, nervioso, cuando vio a los uniformados acercarse a la casa y de inmediato se alejó de la ventana temiendo que le vieran. Se remojó los labios y miró alrededor preguntándose qué hacer. No quería tener problemas, pero no midió las consecuencias que tendría esa idea de vender la casa tan barata. Claro que, tal vez, se sentiría mejor si la casa fuera suya, para empezar, cosa que no era así. Esa preciosa casa pertenecía a su vecino, al cual cuidaba desde hacía muchos años ya que era un anciano algo enfermizo.

El timbre sonó insistente, se puso nervioso y se dirigió a la puerta. Tenía la sensación de que iba a vomitar.

Los policías interrumpieron la conversación amigable que tenían entre ellos para mirarle, sólo habían ido por atender la insistencia de algunas llamadas, ya que ellos opinaban que era cosa de cada quién el precio que le ponían a sus casas, después de todo. Pero antes de que pudieran decir algo, el hombre que abrió la puerta, blanco como una sábana, casi se les desmaya cayendo sobre sus brazos. De inmediato, un desagradable aroma los golpeó en la nariz.  Los dos policías cargaron casi en vilo con al hombre y, armas en mano, siguieron el aroma hasta una de las habitaciones. Un cadáver, ya casi momificado, yacía sobre la cama.

-Sé que cuando vendes una casa debes de declarar todo lo que se ofrece, pero seamos sinceros, –murmuró el tembloroso hombre en brazos de los policías que lo miraban incrédulo- no habría sido bien visto un anuncio así:
”Se vende casa, a mitad de precio: con cuatro recámaras, cocina equipada, sala, comedor, dos pisos, tres baños, cuarto de servicio, cochera para tres autos y un cadáver en el estudio”.


**Estrella Méndez Méndez es parte del taller literario Diezmo de Palabras, Ha sido publicada en varias antologías por parte de la Universidad de Guanajuato, Ediciones la Rana del Instituto Estatal de la Cultura y el Sistema Municipal de Arte y Cultura de la ciudad de Celaya, Gto

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