martes, 4 de febrero de 2020

LA CIENCIA COMO FICCIÓN Y LA FICCIÓN COMO CIENCIA


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LA CIENCIA COMO FICCIÓN Y LA FICCIÓN COMO CIENCIA
-Narrativa infantil-

A través de los años de trabajar con talleres literarios y cursos de formación de niños escritores en el estado de Guanajuato, he visto interés en el género de ciencia ficción, pero se escribe poco sobre ello. Tal vez debido a la misma desinformación que existe sobre el tema. Considero que la literatura de anticipación debe formar parte del acervo cultural de todos los niños y jóvenes porque les anima a investigar y cuestionar la ciencia actual. Es mi intención fomentar un mayor interés en la ciencia de anticipación por medio de la lectura y que ellos mismos escriban sus historias que provoquen a la reflexión y la controversia sobre el alcance de la ciencia actual. La inteligencia artificial es un excelente tema de lectura y divulgación científica. Ha sido fundamental el trabajo con la Red de Bibliotecas públicas del estado de Guanajuato, bajo la dirección del Lic. Alejandro Contreras y todo el equipo de bibliotecarias comprometidas con el fomento a la lectura y el desarrollo de niños escritores y narradores. Esta es una pequeña muestra de su trabajo en los talleres de narrativa. Es a los niños a quienes les tocará descubrir todo lo que no sabemos.
Julio Edgar Méndez



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DIARIO ALIEN
-Parte 1-
Por: Teresa Montserrat Álvarez Pérez

Día 1
3/01/3090
¡Lo he comprobado!, he resuelto la pregunta más inquietante del universo… ¿Estamos solos?
            El planeta Tierra ha sido conquistado por una invasión alienígena, han secuestrado a mis padres y estoy sola en casa. Me llamo Kira Witman y tengo 16 años. Estoy asustada, pero tengo la esperanza de encontrar a alguien más. Mientras pienso que hacer, suena el reloj de mamá y miro la hora ¡Es media noche!, me apresuro y guardo en mi mochila algunos víveres, unos binoculares, 4 lápices, este diario que sería el testigo de sobrevivencia y la navaja de papá, estoy dispuesta a dormir pero antes atranco puertas y ventanas de mi casa, que ahora está en ruinas.

Día 2
4/01/3090
Anoche no pude dormir, tuve una pesadilla salida de una película de horror. Los alienígenas me siguieron hasta un callejón sin salida y me clavaron sus garras inyectándome algún tipo de veneno, haciendo que cayera inconsciente. Abrí los ojos y desperté en un cuarto muy parecido a un quirófano. Estaba atada a una especie de cama flotante gelatinosa; mi corazón latía tan rápido que podía escuchar mi propio latido, sabía lo que me harían… matarme para experimentar conmigo. Sentí el filo de una navaja cortando mi piel y luego… desperté.
            Gracias a Dios desperté de aquella pesadilla, ningún joven de mi edad podría soportar algo así. Dormí demasiado; mucho más de lo normal, me preparo para salir de mi casa. Abro la puerta tratando de no hacer ruido, se abre, miro el exterior y encuentro una patrulla alienígena recorriendo el lugar, rápidamente cierro la puerta sin importarme el ruido «espero que no me hayan visto», no me queda otra opción que salir mañana temprano.

Día 3
5/01/3090
(Hoy uso mi segundo lápiz)
Fueron los gritos desesperados de un chico los que me despertaron, —al parecer de mi edad—, miro por la ventana pero no veo a nadie, ¿lo habré imaginado?
            De repente, ¡alguien pone una mano sobre el cristal!, pero no logro verle la cara. Al principio me asusto pero en el fondo de mi ser siento una gran satisfacción al ver que no soy la única sobreviviente. Salgo lo más pronto posible para ayudarlo, lo tomo de la mano e intentamos buscar un lugar más seguro para poder escondernos y así no lograr ser capturados;
            —Shhh… silencio- le ordeno sin verle la cara.
Sigilosamente salimos por la parte de atrás de las ruinas de mi casa hasta llegar a los restos de un puente que cruzaba de la ciudad al bosque, ocultándonos entre un muro de concreto y la base del puente; era un hueco que nos serviría de refugio por el momento, por suerte nadie nos siguió.
            ¡¿Qué hare?! Me queda muy poca agua, y ahora que somos dos va a ser un problema; antes de dormir le pregunto al chico si está bien, ya que está lleno de sangre. Al principio no le tomé importancia, pero enseguida me preocupa; inseguro, él me asiente con la cabeza. Hambrientos y cansados nos concentramos en dormir.

Día 4
6/01/3090
Hoy nos esforzamos en levantarnos por la poca energía que nos queda, pero aun así tenemos que salir en busca de más provisiones. Para desayunar únicamente me quedan dos manzanas, un frasco de yodo para purificar el agua, cuatro galletas y aproximadamente 250 mililitros de agua «qué decepción». Quisiera tener más alimento para los dos. Mientras comemos me dice que su nombre es James Castaway y que tiene 17 años, también me cuenta que sus padres murieron el día que llegó la invasión porque su casa se derrumbó sobre su familia y solo él logró salir de los escombros con vida. Para consolarlo le cuento el secuestro de mis padres.
            —Mis padres eran astrónomos y fueron los primeros en darse cuenta sobre la invasión, se lo contaron a todos pero nadie les creyó, pues en 500 años no ha habido una invasión, solo yo les creí, los secuestraron al tratar de salvarme.
            —¿Qué harás ahora que me has salvado? –pregunta James, un poco preocupado por mi estado de ánimo-.
            Tardo un poco en responder, pues hasta ahora no lo había pensado. Después de unos pocos segundos, respondo:
            —Buscaremos a más personas sobrevivientes que necesiten ayuda, pero lo más importante es buscar a mis padres.
            Un momento de silencio nos envolvió, no se oía más ruido que el sonar de la lluvia que empezaba a caer y nuestro sonido al respirar.
            En ese momento me levanto, miro a James y señalo con mi dedo índice el exterior, James entendió lo que quería decir «salir de aquí y continuar nuestro camino», de lo contrario moriríamos de hambre. No sabía cómo decirle que teníamos que irnos, así que por eso le hice esa señal. Teníamos por lo menos 6 horas y 42 minutos antes de que anocheciera para llegar a nuestro pueblo vecino, Haogworlings, a 1.2 kilómetros de donde estamos nosotros, Hindersburgs, pero tendríamos que irnos inmediatamente sin distracciones.

Día 5
7/01/3090
Llevamos caminando casi 2 horas y 50 minutos para ser precisa. El cielo está empezando a nublarse, lo cual es una mala noticia para nosotros, porque significa que se aproxima otra lluvia y el cielo está empezando a tornarse de un color dorado. No nos queda mucho tiempo para llegar a nuestro destino, pero ahora tenemos que apresurarnos a llegar a Haogworlings y, como está el clima, eso quiere decir que solo tenemos 45 minutos para continuar, y el resto del camino tendrá que esperar. Después de muchos minutos de caminata (no sé cuánto tiempo llevamos exactamente caminando, ni sé cómo hemos podido aguantar un camino tan largo) llegamos a una cabaña que empezaba a desmoronarse y que podría caer en cualquier momento. Sería peligroso tener que entrar a esta casa en ruinas pero sería aún más peligroso tener que quedarnos afuera a la vista de alguien, o algo.
            —No queda nada que comer, Kira -me dice en tono débil mi compañero.
            James tenía razón pero mañana llegaríamos a Haogworlings. Empezábamos a cerrar los ojos cuando otro grito, un grito desesperado por vivir, envolvió el bosque a nuestro alrededor pero, aun así, teníamos que descansar. Después de algunos minutos de silencio, me di cuenta de que aún sigo despierta «¡¿Por qué rayos sigo despierta a estas horas de la noche?!». Veo el exterior de este lugar que se cae en pedazos y veo la blanquecina y dorada luz de la mañana terrestre «¡¿Pero, cuántas horas no he dormido?!», unos ligeros y hermosos rayos de sol entran entre las aperturas y la entrada casi desecha de este lugar y caen sobre James. Lo miro y sin darme cuenta me sonrojo cada vez más al verlo, y en mi mente algo me pone pensar… «¿Cómo es posible que me empiece a gustar alguien a quien llevo conociendo apenas durante dos días y medio?». Pero no me importa, mientras lo veo, algo de golpe me quita la felicidad, es su rostro; un rostro tan pálido como la piel de un muerto:
            —¡¡¡James, James… despierta por favor!!! -grito desesperada.
            Empieza a abrir sus ojos, unos ojos azul celeste que inmediatamente se centran en los míos «¿Por qué sus ojos se me hacen tan cálidos y familiares?», lo reviso por todos lados y me topo con algo que me deja paralizada y preocupada, hasta el punto de empezar a llorar… ¡Estaba herido!, tiene una cortada en un costado de su abdomen y al parecer se ve bastante grave, tengo que irme en busca de comida y medicamentos, de lo contrario James moriría.
            Tomo mis cosas, pero en especial la navaja de papá; es la única arma que tenemos para protegernos. Mientras me dirijo a la entrada de la cabaña, oigo la dulce y débil voz de James:
            —Kira, prométeme que regresarás y no me dejarás solo.
            Al escuchar su forma tan detallada de decir “no me dejarás solo”, me hace sonrojarme todavía más, él lo nota y suelta una débil pero agradable risilla.
            —Te… te lo pro… prometo, James, volveré –digo, tartamudeando y eso me hace sentirme más incómoda de lo que estoy a su lado. Sin pensarlo dos veces me dirijo a él, quien me llama con un gesto de la mano y, al acercarme a él, su respuesta me deja helada de asombro:
            —¿En serio no me recuerdas, nena? -dice en un tono muy… ¿cómo decirlo?… coqueto.
            Su forma de decir, “nena”, me hace recordarlo todo.
            —James, ¿e… eres tú?

-Continuará…

Teresa Montserrat Álvarez Pérez
13 años, 2do. de secundaria.
Biblioteca Prof. Gerardo Pedraza
Uriangato, Gto.
Bibliotecaria: Ma. de Jesús López Niño



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EL GRANDIOSO INVENTO
Silvia Tzitziki Guzmán Moreno

Estaban en la grandiosa era de la tecnología donde todo era posible. Vivían solamente los mejores científicos de la galaxia llamada Androide 9187. Entre todos los grandes científicos  había una sola mujer. Era brillante y creía en lo imposible. Un día tuvo una gran idea: crear a un robot que pareciera humano, pues tenía pensado mandarlo a otras galaxias a descubrir nuevas cosas y tratar de crear nuevos seres para que se rebelaran contra los gobernantes y conquistaran todas las galaxias.
            Pasaron años y por fin el robot estaba listo. Nadie creía que eso fuera posible. Decían que esa científica estaba demente o loca. El día que ella los llamó a todos para demostrarles su obra, nadie fue. La científica, desilusionada, hizo un plan para vengarse de ellos pues la dejaron en la soledad. Como ahora eran enemigos, los hombres científicos también intentaron luchar y defenderse. Se armó una gran guerra, tardaron dos años, hasta que el gran robot se cansó y se rebeló. 
            Aunque todos estaban confiados en que no les pasaría nada, cada uno de los científicos, dándose cuenta de que estaban en riesgo de morir, crearon un programa informático para derrotar al grandioso robot, pero fue un gran fracaso.
            Un día, los científicos se resignaron a dejar de luchar y a morir, aunque como la científica brillante entró en razón, perdonó a los ignorantes científicos y los obligó a disculparse y a ser sus leales súbditos. La persona que se negara sería condenada a morir de una manera excesivamente cruel y dolorosa. Les quitarían toda la inteligencia, después los harían pedazos. Así, la gran científica reinó para siempre con una manera descomunal de manejar a la ciencia y la tecnología.


Silvia Tzitziki Guzmán Moreno
1º de Secundaria
Biblioteca Prof. Gerardo Pedraza
Uriangato, Gto.
Bibliotecaria: Ma. de Jesús López Niño



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EL ROBOT DE LA MUERTE
Demetrio Antonio Sánchez Zavala

Estaba el robot en su cama de fierro hablando con el holograma de su robot-madre que estaba en una civilización robot en ese planeta, tras la caída de la humanidad en la 3° guerra mundial de 2176.
            Hablaban de un programa informático que les ayudaría en la construcción de las ciudades:
            —Mami, te extraño -le dijo el robot a su robot-madre.
            —Yo, no -le contestó ella. El pobre robot lloró aceite de tristeza porque su madre no lo quería y porque fue un robot accidental.
            En ese momento el robot juró venganza de su madre y viajó a esa civilización en un perro espacial mágico científico versión 6.0. Una vez llegó, destruyó todo a su paso incluyendo a su sacrosanta madre.
            El robot había consumado su sangrienta (y artificial) venganza.


Demetrio Antonio Sánchez Zavala
2° de secundaria, 13 años
Biblioteca Prof. Gerardo Pedraza
Uriangato, Gto.
Bibliotecaria: Ma. de Jesús López Niño



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EN EL ESPACIO
Ariana Sánchez Zavala

Es el año 2119 en el cual existen carros voladores. Donde la gente viaja, no para comprar tortillas, si no para viajar a otros universos. Todas las personas son muy felices, excepto una. Un científico medio loco. El pensaba que los carros voladores, el mejor invento de la humanidad, eran malvados, peligrosos y que tenían mente propia, aunque no era verdad.
            Todos pensaban: «¿Por qué?... ¿por qué piensa eso?».
            Así pasaron 20 años y la humanidad decidió hacer a los carros voladores un tipo de inteligencia artificial. Así lo hicieron y todos fueron aun más felices porque ya no tenían que manejar ellos. El único que no estaba feliz era el científico. Lo más extraño fue que su teoría se hizo verdad. En poco tiempo los carros voladores se hicieron muy poderosos e inteligentes, así conquistaron la tierra y poco después la destruyeron. Ahora nosotros, los sobrevivientes, viajamos en una nave espacial para poder encontrar otro planeta donde vivir en paz. Ese científico maniático logró sobrevivir, pero a los pocos años murió. La vida en una nave no es fácil, descubrimos que existe la vida extraterrestre y de vez en cuando uno que otro se mete a la nave y nos ataca, pero afortunadamente tenemos armas laser que los matan. Es el año 2135, quedamos pocos en la nave y falta un año para que el más anciano muera, para que nazca un nuevo  bebé.
            Años después quedan dos viajeros vivos. Una señora de 92 años y yo, un hombre viejo de 95. A la señora le quedan dos horas de vida, a mí tal vez una hora más.
            Han pasado dos horas y la señora ha muerto. Yo, aun con vida, dejaré  en esta nave vieja «tal vez tanto como yo», unas palabras escritas en la pared:
«Es el fin de la estupidez y la vida humana».


Ariana Sánchez Zavala
6° de primaria, 11 años
Biblioteca Prof. Gerardo Pedraza
Uriangato, Gto.
Bibliotecaria: Ma. de Jesús López Niño







jueves, 7 de noviembre de 2019

LA RISA, REMEDIO CASERO INFALIBLE



LA RISA, REMEDIO CASERO INFALIBLE

Prólogo

Para el ser humano, desde el principio de los tiempos, ha sido inquietante entender qué origina y cuáles son los componentes de esta incomprensible manifestación que denominamos risa, suscitando teorías desde muy variadas ramas del conocimiento. Una entrada del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos dice que reír es “manifestar regocijo mediante determinados movimientos del rostro, acompañados frecuentemente por sacudidas del cuerpo y emisión de peculiares sonidos inarticulados”.
            Lo cierto es que, de igual manera que la literatura, la risa cumple funciones vitales: nos llega como una gratificante liberación momentánea de las limitaciones y restricciones cotidianas; suministra un cauce indirecto, socialmente aceptado, para liberar los deseos reprimidos del inconsciente y reducir la ansiedad; minimiza tensiones y conflictos sociales, y más aún, es un ingrediente principal del sistema de autodefensa.
            El humor ha sido cultivado a través de los siglos como una herramienta política y social. Ya en su Poética, Aristóteles hablaba de la parodia, que los humanistas redescubren con las posibilidades de lo irracional y la ironía. Esta última nos remite al Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, donde Cervantes hace un fino uso de los juegos literarios y las deformaciones idiomáticas. La picaresca discurre entre el hambre, la burla, el engaño y la humillación, un humor cruel y despiadado. El modernismo utiliza una agudeza plena y, entre los escritores hispanoamericanos que cultivan a menudo la risa y el humor –más o menos negro–, la sátira y el ingenio verbal están, por mencionar algunos, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar.
            Pero siempre existe el peligro de tomar en broma lo que es en serio y creer solemne lo que es escarnio. El texto cómico –aquel que persigue provocar la risa o suscitar la sonrisa cómplice– parece ser literatura seria que se toma la vida con jocosidad, pero no a la ligera. Y es que así es, se requiere un remedio casero contra los asuntos cotidianos.
            En la literatura, la risa suele surgir a través de personajes inverosímiles, tipificados (Penitencia, La niña del pujo, La señora López, La llave, La boda de Segundo grado); el narrador omnisciente, que observa a sus criaturas con malicia y frialdad, desde fuera, como si fuesen marionetas (Curiosidad peregrina, Un día inesperado); la suma de incongruencias (El factor QDPC, Delito en la ropa, Cuando vuelva a nacer, Felices los cuatro); lo intelectual frente a lo emotivo (Aprendiz de poeta); la levedad frente a lo pesado (Sopita de caracol, Respeto a la métrica, ¡Bendita memoria!).
            Es así como los autores del Taller Literario Diezmo de Palabras nos participan una sonrisa melancólica y llena de comprensión hacia las flaquezas humanas. Y a través de sus cuentos, la risa se vuelve civilizada, se ennoblece con un transfondo filosófico, ético y estético, y convive con los buenos sentimientos: la ternura, la simpatía cordial, la tolerancia.
Los editores



LA RISA, REMEDIO CASERO INFALIBLE
PRESENTACIÓN

Los 15 autores que conforman esta colección de cuentos pertenecen al Taller literario Diezmo de palabras, fundado por el escritor Herminio Martínez en la ciudad de Celaya a finales de los años setenta, en el siglo pasado.
            La intención de este libro es brindar al lector una muestra del trabajo que se hace en cada sesión del taller. Semana tras semana los asistentes al Diezmo preparan sus textos, narrativa o poesía y comparten su obra con el resto de los compañeros para ser criticada, corregida y mejorada desde distintos puntos de vista. Esto, por supuesto, con la venia del autor.
            Durante los últimos cinco años, desde el 2014, hemos publicado en diferentes medios impresos y plataformas digitales. A través de concursos, convocatorias, becas, estímulos, selecciones en antologías y de manera individual, cada miembro de los casi treinta que acuden de manera constante a la Casa del Diezmo en Celaya (más de seiscientos en la red Facebook), hemos difundido nuestros textos con la esperanza de contribuir al gusto por la lectura en nuestra ciudad y estado de Guanajuato.

            Leer debe ser un acto que produzca alegría, tristeza, desazón, esperanza e incluso miedo. Pero también provocar la sonrisa o la carcajada plena. Nuestro día a día está plagado de anécdotas y episodios comunes que, de tan cotidianos, nos pasan desapercibidos. Para los escritores que formamos esta colección de cuentos La Risa, remedio casero infalible, las pequeñas historias que parecen tan obvias para muchas personas, no lo son tanto para nosotros. De ahí que decidimos compartirlas con la esperanza de que, al leerlas, sirvan como remedio infalible para dejar por un momento la tristeza o el aburrimiento y pueda el lector soltar la risa franca o una gran sonrisa. La sonrisa de saber que siempre habrá días mejores. O que, al menos, a otras personas les va peor.

Julio Edgar Méndez
2019




AUTORES DEL LIBRO
LA RISA, REMEDIO CASERO INFALIBLE

Diana Alejandra Aboytes Martínez, CURIOSIDAD PEREGRINA
Carlos Javier Aguirre Valderrama, LA NIÑA DEL PUJO
Jessica Escobedo Méndez, CUANDO VUELVA A NACER
Georgina Gómez Chavarín, PENITENCIA
Manuel González, LA BODA DE SEGUNDO GRADO
Arturo Grimaldo Méndez, FELICES LOS CUATRO
Laura Margarita Medina, EL FESTEJO
Julio Edgar Méndez, LA SEÑORA LÓPEZ
Javier Alejandro Mendoza González, APRENDIZ DE POETA
Juan Miguel Ramírez Casillas, EL FACTOR QLDPC
Patricia Ruiz Hernández, RESPETO A LA MÉTRICA
Verónica Salazar García, LA LLAVE
Enrique R. Soriano Valencia, SOPITA DE CARACOL
Rosaura Tamayo Ochoa, DELITO EN LA ROPA

Soco Uribe, ¡BENDITA MEMORIA!



viernes, 2 de agosto de 2019

LIBRERIA LIBELLI Y EL TALLER DIEZMO DE PALABRAS



SINCRONICIDAD

El Taller Literario Diezmo de Palabras, fundado por el poeta y escritor Herminio Martínez, desde hace más de 28 años, sesiona cada semana sin interrupción. Hemos construido una plataforma sólida para que aspirantes, escritores en ciernes o diletantes puedan apoyarse en la experiencia de narradores y poetas con trayectoria, así como de correctores de estilo, expertos en gramática y compañeros de letras de todas las edades.
            Actualmente sesionamos todos los miércoles en un pequeño salón dentro de la Casa del Diezmo y es el único taller abierto a todo el público de manera gratuita. Tenemos registrados más de 100 compañeros, de los cuales cada semana acude un promedio de 24 participantes y cada mes se incorporan más personas.
            Todos los domingos, durante más de 20 años, con el apoyo del diario El Sol del Bajío, publicamos una página completa del Diezmo de Palabras donde dimos espacio y difusión a los compañeros del taller y otros participantes de Celaya y la región, el diario tenía un tiraje dominical de 10,000 ejemplares. Fueron 52 publicaciones al año que no se repitieron.
            Estos textos dominicales se publicaron en su mayoría a través de un este blog en internet (Diezmo de Palabras) desde el año 2009, con un promedio anual de 80,000 lecturas. Los usuarios son de varias partes del mundo.
            En la red social Facebook, tenemos también un grupo del Diezmo de Palabras donde participan activamente más de 650 personas de México y otros países.
            Somos uno de los talleres literarios más antiguos en Guanajuato y en el país. En el 2017 fuimos incorporados a la Enciclopedia de la Literatura en México.


            En el marco de las Tertulias Literarias, organizadas por José Luis Vela, en el estado de Guanajuato y Verónica Salazar en el municipio de Celaya, tuve la oportunidad de platicar con el admirable poeta Baudelio Camarillo y surgió en la conversación el tema de la sincronicidad. Incluso quedamos en extendernos más ampliamente en otra ocasión. ¿A qué viene esto?

            Al maestro Jorge Gordillo, director de la librería Libelli, en Celaya, Guanajuato, lo conocí personalmente hace más de veinticinco años a través del artista plástico César Salcedo Ojeda. El tema de la conversación fue sobre el diseño de imagen corporativa, una materia que en Celaya apenas se conocía muy. El maestro, muy generoso, me regaló un libro de Joao Costa,  Imagen Corporativa Global.  Casi veinte años después, este mismo libro fue uno de los que me sirvió de consulta para impartir la cátedra de Introducción al Diseño en la Licenciatura en Artes Visuales en el Instituto Allende, de San Miguel de Allende, extensión de la Universidad de Guanajuato. Este Instituto fue fundado circa 1937 debido, en parte, a la visión de José Vasconcelos y el maestro Alfonso Reyes.
            El taller literario Diezmo de Palabras recibió su nombre debido a que, en alguna etapa de su historia sesionó en la Casa del Diezmo cuando era dirigida por la maestra Beatriz Acevedo Buchanan, pero antes de esta etapa llegó a sesionar en la librería del profesor Gordillo, El Tercer Milenio, hoy Libelli. Nuestro maestro fundador, el escritor y Cronista de la ciudad, Herminio Martínez, fue un gran amigo del profesor Gordillo. Uno de los autores favoritos de Herminio, era el escritor y poeta Alfonso Reyes.
            Cuando la librería El Tercer Milenio se extendió hacia otra ubicación en la ciudad de Celaya, alrededor de 1999, se convirtió en el lugar favorito de mi hija de 12 años y fue precisamente la hija del profesor Gordillo –gerente de la librería- quien la encausó para iniciar su extensa colección de libros, al principio infantiles, que ella le recomendaba. Fue ella quien nos encaminó a buscar el taller del maestro Herminio Martínez, debido a los intereses literarios de mi hija y también los míos. Así llegamos al Diezmo de Palabras que ya sesionaba en la Casa de la Cultura de Celaya. El maestro Herminio nos recibió con los brazos abiertos.


            En el 2004, por selección del maestro Herminio, mi hija y yo fuimos publicados junto con otros autores del taller en el libro El Cuarto del Escriba, literatura fantástica, a través de la Universidad de Guanajuato. Mi hija tenía entonces apenas 17 años. Tiempo después fue becaria del programa cultural Jóvenes Creadores con su novela El Valle de la Nada. Hoy en día mi hija se dedica a la vocación que emprendió desde niña, libros y comics de colección. Y yo, soy actualmente el coordinador del Diezmo de Palabras desde 2014. Sustituí al maestro Herminio Martínez desde poco antes de su lamentable fallecimiento. Me han publicado en varios libros y he recibido algunos premios de literatura, además de tener el honor de ser uno de los promotores fundadores de los talleres de escritura creativa para niños, a través de la red de bibliotecas públicas del estado de Guanajuato.
            Cuando en 2009 obtuve mi primer premio de literatura infantil con el libro Cuentos Pequeños, Grandes Sustos y lo llevé de obsequio al profesor Gordillo. Me animó a traer ejemplares para su venta.
            En días anteriores, en la sesión del taller el Diezmo de Palabras, retornó un compañero, Fermín Olalde, quien hace dos años nos acompañó en las sesiones para tallerear con nosotros una novela muy interesante sobre un “reparador de escudos”. En aquellas sesiones, como es lo acostumbrado, le hicimos observaciones a su texto. Asistió por algunos meses y después ya no supimos más de él. Y ahora regresó con su novela ya publicada y nos reveló que fue precisamente el profesor Gordillo quien hace dos años lo animó a buscar al taller literario para mejorar su texto.
            Cuando nuestro compañero de letras, Arturo Grimaldo, inició el proyecto de tener un stand permanente dentro de las librerías Libelli, el profesor Jorge Gordillo le sugirió que buscara también a un autor celayense que recién publicó su novela ¡El Reparador de Escudos!
            Hoy, casi 30 años después de que el taller Diezmo de Palabras sesionara en la librería del profesor Gordillo, él nos abre de nuevo las puertas gracias a la iniciativa de los compañeros del taller, Arturo Grimaldo y Soco Uribe, quienes organizaron este proyecto: un espacio permanente para la difusión y promoción de la obra literaria de los escritores de Celaya y la región.



            La sincronicidad de que hablaba Jung, «Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar» es, en efecto, un hecho universal. El Diezmo de Palabras sigue por la ruta correcta. Vale.
Julio Edgar Méndez
Coordinador del Taller Literario Diezmo de Palabras

domingo, 5 de mayo de 2019

UMBRAL 2



UMBRAL 2
-Narrativa presentada en la 30 FeNaL de León-

EL domingo 28 de abril tuvimos la oportunidad de presentar el libro Umbral en la Feria Nacional del Libro en León, Gto., en su edición de 30 años. Gracias a la invitación de Raúl Bravo, del Fondo Guanajuato para las letras pudimos compartir con los asistentes a la FeNaL algunos poemas y textos de narrativa que conforman el libro.
            Ya hemos publicado parte de la poesía de Umbral en este espacio y ahora presentamos algunos de los textos del libro. Vale.



ME VOLVÍ A ENAMORAR DEL DESAYUNO
Jessica Escobedo Méndez

Mis pies ya no tocaban el suelo, mis ojos ya no daban crédito a lo que veían, ninguno de mis sentidos respondía, yo ya no era yo. Pude haberme ido de ahí enseguida, instintivamente y como un niño pequeño viendo una película de terror pude haber cerrado los ojos, quizá debí dar media vuelta inmediatamente y fingir que nada estaba pasando. Sí, quizá. Pero no, en lugar de eso observé detenidamente, como un crítico de arte observa el trabajo de su próxima víctima, como un ciego observa la profundidad de lo infinito, como alguien viendo al amor de su vida por primera vez. Y es que eso eras tú para mí: mi víctima, el amor de mi vida. Pero me equivoqué, porque la victima fui yo, porque mi constante forma de pensar me llevó a la locura, porque sin siquiera imaginar que algún día podría tenerte entre mis brazos, quise intentarlo.
            Traté una y mil veces de llamar tu atención. ¿Pero acaso era yo un estúpido payaso de circo, tratando de complacer a un espectador que solo busca distraerse un rato? No, y me sentí ofendida de una y mil formas, todo lo había hecho yo a causa tuya, ahora eras tú la culpable de que sintiera un odio infinito hacia mí misma en lo más profundo de mis entrañas, por fallarme a costillas de un gusto mundano que no me iba durar ni el suspiro de mi placer. 
            El suelo se quebró bajo mis pies con el sonido de tu voz, con el eco de mi llanto y, al paso del tiempo, el dolor también se fue apagando, se consumió cual vela encendida. Constantemente me preguntaban por ti, si algún día volverías, y siempre respondí “¿Algún día estuvo aquí?” Nunca obtuve respuesta, sin embargo, yo sabía, siempre supe que no ibas a regresar, lo supe cuando me dejaste de querer, cuando alguien más te esperaba  mientras arreglabas las maletas y desordenabas lo que me quedaba de vida, lo supe cuando el ultimo bocadillo que quedaba de ti se terminó. 




LA ADVERTENCIA
Laura Margarita Medina

La misa de aquel domingo tomó un toque distinto. El sermón no era el acostumbrado. El sacerdote tenía a la multitud de feligreses con la mirada atónita y en una gran expectación. Nadie perdía detalle de cada palabra pronunciada aquella noche.
            —El demonio habita entre nosotros, nos vigila y es parte de la vida misma. Puede estar viviendo en uno mismo, penetrar nuestro cuerpo y nuestra alma, ser poseídos  por algún alma perversa que murió en pecado, tal vez en un accidente. Las almas impuras vagan sin descanso eterno, por lo que buscan un cuerpo en donde continuar su demoniaca labor y seguir haciendo daño. ¿No lo creen? Pues yo he hecho varias sesiones de exorcismo. La última fue impactante, una señora vino a verme argumentando raras actitudes de parte de su marido, por lo que le tenía miedo. Pensó que era urgente someterlo a un exorcismo o terminaría por matarla. Así que le sugerí que me lo trajera. Una tarde vino a la iglesia con él, y entramos en una habitación muy privada. Me encargué de hacer las respectivas oraciones que se hacen en estos casos. El hombre no se inquietó en lo más mínimo, pero sí la mujer, de ella empezaron a salir malas palabras y espuma por la boca, sus ojos parecían querer desorbitarse, casi no la pude controlar. Gracias a un sacerdote exorcista, de la ciudad de Morelia, que se encontraba de visita, pudimos someterla. La sorpresa no se esperaba. La mujer cayó al suelo, sus ojos se tornaron blancos y comenzó a convulsionarse. Todos retrocedimos cuando se levantó y se acercó amenazante. No cabía duda, ella era la endemoniada.
            Todo el recinto quedó en silencio, mientras él continuaba advirtiendo a su comunidad de que Satanás vivía entre nosotros y de que los planes del maligno eran poderosos.
            Una anciana, de nombre Eva, que se encontraba en la primera fila, no esperó a que terminara la ceremonia, salió molesta al escuchar el relato.
            Nunca más volvió a misa y las semanas siguientes no se le vio de nuevo, tampoco al sacerdote, que, debido a una extraña enfermedad, falleció de forma repentina.
            —¿Oíste, Paty? –dijo doña Eva a su nieta de quince años. El Padre Damián murió ayer. ¿Me quieres acompañar a su entierro?
            Andrea obedeció de inmediato. Momentos más tarde las dos oraban junto al ataúd, sin imaginar ninguna de ellas que, Doña Eva, seis meses después, sería velada allí y que Andrea se volvería famosa en el pueblo por el asesinato de su abuela.




UNA PALABRA PARA INICIAR UN MITO
Enrique R. Soriano Valencia

El empleado hizo sonar la puerta del despacho de su jefe. Desde dentro, malhumorado, se escuchó la voz del empresario.
            —Pedí no ser molestado. Estoy escribiendo mi colaboración periodística y no logro concentrarme.
            —Lo lamento, señor –respondió de forma tímida el empleado desde fuera–. No lo importunaría si no fuera porque en esto se requiere su intervención.
            —Pasa.
El empleado abrió la puerta y entró al despacho. En las paredes lucían múltiples fotografías del empresario con diferentes músicos o con dueños de musicoeditoras.
—¿Qué pasa, señor Taylor? –cuestionó desde el escritorio el jefe en cuanto su empleado cruzó la puerta.
            —Pues han venido varios clientes que salen con las manos vacías porque no tenemos el sencillo de un grupo.
            El empresario puso cara de desesperación y no pudo contener el tono brusco.
            —¿Y por eso me molesta? ¡Revise el catálogo de grupos y de las editoras. ¡Pida 25 ejemplares del sencillo y se acaba el problema! Eso lo ha hecho usted varias veces como para que no sepa ahora cómo proceder.
            —Perdón, señor. Lo sé. Pero el grupo no aparece en ninguno de los catálogos. Al parecer son unos desconocidos para las comercializadoras.
            —¿De dónde es ese grupo?
            El empleado bajó la cara y respondió sin muchas ganas.
            —Inglés.
            —No es posible eso. Tenemos todos los grupos ingleses, incluso los menos populares. Seguro no están en catálogo por malos –dijo con desprecio.
            —Hace muy poco grabaron un disco en Alemana al acompañar a un solista… también inglés.
            Al empresario se le retorció la cara. No lo exclamó, pero se notaba el desprecio por los antinacionalistas. Ya no insistió.
            —¿Ya buscó en todas las productoras?
            El empleado asintió.
            —Pero, dígame –continuó el jefe– ¿cómo la gente pide un sencillo y los conocen si fue grabado en otro país?
            —Tocan en un pub unos números más abajo y somos la tienda de discos más cercana.
            —¿Dónde está ese bar?
            —En el número 10 de Mathew Street.
            —Gracias, señor Taylor. Mañana iremos a buscar a esos antipatriotas, no merece la pena tomarse prisa alguna. Lo hago por mi clientela, no por engordar la cartera de esos desarraigados. Ahora, déjeme para terminar mi colaboración para el Marsey Beat.

El 9 de noviembre de 1961, se presentaron en el bar.
            El sitio tenía una gran fila para acceder. El empresario, tras un pequeño diálogo con el responsable de la puerta, logró el acceso de ambos. Descendieron por las escaleras para internarse en la casi total oscuridad del lugar. Tenues luces neón de colores apenas iluminaban el sitio. “Muy psicodélico”, pensó el señor Taylor. Solo el escenario, un socavón al fondo, contaba con suficiente iluminación.
            Se ubicaron en la barra. El empresario pidió un wiski y el empleado una bebida gaseosa para esperar la presentación del grupo. No tardó mucho en aparecer el presentador. Al anunciar el nombre de la banda, el empresario hizo una mueca de desapruebo total. “Silver”, repitió en su cabeza. “¿De dónde sacarán tanta cursilería’”.
Cuatro jóvenes, uno de ellos apenas rozando la mayoría de edad, bajaron por las mismas escaleras de acceso. La audiencia los ovacionó como a grandes estrellas.
            El empresario se sentía tan molesto que casi abandona el lugar. Lo detuvo reconocer como habituales de su tienda de discos a los mismos músicos. Solían ir ahí a echar vistazos a su mercancía, seguro antes de sus presentaciones, concluyó.
            —Taylor, ¿los que preguntaron por las grabaciones son los mismos del escenario?
            —No, señor. Pero reconozco a muchas de las chicas que lo hicieron en días pasados.
El atuendo para el escenario también le pareció inapropiado, mezclilla, chamarra de cuero, tenis y el clásico peinado mop-top alemán. El empresario concluyó que esas cabelleras no conocían el cepillo o el peine. Esperaría al final de la presentación para comprarles algunos discos y cumplir con su clientela.
Los cuatro muchachos iniciaron su presentación con algunos chistes. El líder de ellos se caracterizaba por su simpatía natural y un buen dominio del escenario. Eso agradó al empresario. No tardó en pedir una mesa frente de ellos, ante el asombro de su acompañante.
 Escuchó con gran atención y placer versiones de los éxitos de Chuck Berry y Little Richard. El humor del empresario tuvo un giro inesperado.
Al término de la sesión, el asombro de Taylor fue mayúsculo por la actitud desbordada en aplausos de su jefe, particularmente dirigidos hacia el líder.
—Compremos una buena dotación de discos –dijo el jefe al acompañante.
Se dirigieron a bastidores. En el pasillo se encontraron a tres de los músicos fumando y bromeando.
—Me gustó cómo tocaron esta noche.
Dos de ellos se miraron entre sí y los tres soltaron la carcajada.
—Y eso que tenía medio congelados los dedos de mano izquierda –respondió el líder y sus dos amigos festejaron la broma.
—¿Quién es su representante para comprar sus discos?
Otra risotada.
—Allan es un desobligado –respondió otro de los muchachos–. Desde que regresamos de Hamburgo no lo hemos visto. Fue lo único que nos consiguió, un contrato en un prostíbulo de mala muerte.
—Ni tan malo, una grabación allá es algo –insistió el empresario.
—Eso lo hicimos por nuestro teacher. Cuando se lo propusieron los germanos, nos pidió que lo acompañáramos. Quiso que fuera un grupo inglés por acompañamiento… además, somos sus pupilos... ¡los únicos! –una vez más la risa de los otros fue con gran ánimo–. Allan ni siquiera estará enterado. 
—Necesitan alguien más profesional… –Dudó por unos minutos el empresario, pero ante el asombro del señor Taylor agregó–: Yo podría representarlos y lograr que  algunas disqueras se fijen en ustedes... ¡claro!, si están dispuestos a vestir con decencia, quitan ese ridículo nombre de Silver de su nombre y… y… se comportan formales.
Se miraron los tres, se encogieron de hombros. La risa estuvo a punto de hacer desistir al empresario judío y dejar a Taylor para que esperara por los discos.
El líder atrapó el brazo de Brian Epstein, el empresario de la tienda de discos, para estrecharla.
            —¡Hecho!






*Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto.


LA CIENCIA COMO FICCIÓN Y LA FICCIÓN COMO CIENCIA

LA CIENCIA COMO FICCIÓN Y LA FICCIÓN COMO CIENCIA -Narrativa infantil- A través de los años de trabajar con talleres literarios ...