domingo, 15 de octubre de 2017

RELACIONES EFÍMERAS


RELACIONES EFÍMERAS
-Textos de México y Argentina-


SORPRESA
Víctor Manuel García Aguilar
-Celaya, México-

Te vi llegar. Saludaste a tus amigas y te perdiste entre la gente. Traté de seguirte, investigarte un poco. Quién sabe, quizá tendríamos una clase juntos.
Y efectivamente, literatura. Tu asiento estaba a dos lugares frente al mío. Me perdía en la forma ondulada de tu cabello, el color castaño y el brillo que tiene. Porte de chica elegante; zapatos finamente cuidados, uñas decoradas haciendo lucir cada detalle, maquillaje que hacía verte más hermosa de lo habitual.
Hablo como si ya te conociera de hace años y es que sí. No me recuerdas, lo sé
¿Quien recordaría a quien todos le hacían burla? No importa, todo es distinto ahora.
Saliste por la puerta directo a la siguiente clase y doblaste por el pasillo. Te seguí, quería ver que clase te tocaba: Artes musicales.
Te acercaste a los instrumentos y cogiste un saxofón algo oxidado. Siempre lo consideré un objeto hermoso, las notas que salen de él son simplemente encantadoras y empezaste a tocar.
Me quedé en la puerta, asombrado de escucharte detonar las melodías con cierta picardía en los agudos. Los demás te seguían el ritmo, yo sólo podía escucharte a ti.
Me descubriste en la puerta espiándote, intenté esconderme en el pasillo y decidí que era mejor irme. En las paredes estaba pegada una cartulina que anunciaba el baile de bienvenida y adivina a quién quería invitar.
Escuché que mi profesor me hablaba, dijo que entrara a clase. Pero no quería irme, quería escucharte el resto del día.



En la hora de la comida todos estaban en el comedor pero, por alguna razón, tú no. Les pregunté a tus amigas dónde estabas y me dijeron que seguías en el salón de música. No podemos deambular entre los pasillos a esta hora, así que tuve que esconderme de los profesores y eludir al anciano de la limpieza. A la mitad del pasillo se oía tu bello sonido.
—Entra, no muerdo -me dijiste cuando ya llevaba un par de minutos escuchándote.
—Perdón, no quise interrumpir.
—Descuida, ya terminé, ¿tocas algún instrumento o por qué estás aquí?
Me puse tan nervioso que pensaba que ninguna palabra saldría de mi boca.
—No, yo te oí cuando pasaba por aquí y me gustó como tocas.
—Pues, gracias. ¿Eras tú el chico de hace rato? ¿El que estaba espiando en la puerta?
—No, yo no era él, era otro chico -tu mirada me fulminó como un rayo, la sentía sobre mí, como si mi madre me estuviera regañando- sí, era yo.
—Me pareces conocido, dime, ¿nos conocemos de antes? Creo que te vi en la clase de literatura, pero no me refiero a esa.
—Si, tenemos esa clase juntos. No creo que nos conozcamos, no te recuerdo. Recordaría a alguien tan linda.
—Pues, gracias por el cumplido.
—Espera, ¿qué haces?
—¿Qué tenemos aquí? -no supe cómo logró tomar mi cartera.
—Oye, devuélvela. No tomes mi credencial.
—Daniela Alfaro. Eres tú, lo sabía, sabía que te conocía de una parte.
—Por favor, no digas nada, nadie sabe mi verdadero nombre. Por favor te lo suplico, nadie debe saberlo -estuve a punto de ponerme de rodillas y suplicarle que no dijera nada.
—Lo último que supe de ti fue que te habías salido de la secundaria. Pero, ¿por qué?
—Te lo diré, pero devuélveme mi cartera por favor. Me Salí de la escuela por un problema médico.
—Te la devolveré si me dices, ¿está bien?
No tuve el valor para mirarte los a ojos.
—Está bien, te lo diré. Yo, nací con órganos masculinos. Me cambiaba de escuela seguido porque me daba miedo que supieran de mi condición. La primaria fue fácil, al no tener pechos y la voz como la de todos, fue sencillo hacerme pasar por una niña, nunca se enteraron de mi situación. Solo el director y mi profesora de artes. Pero, una vez unas niñas entraron al baño mientras yo estaba dentro y me escucharon orinar. Pensaron que era un niño y les hablaron a los profesores, supieron que era yo y todos los niños me miraban como un fenómeno.
—Eso es horrible.
—En la secundaria se puso peor, nos habíamos cambiado de casa, cerca del hospital donde me hacían estudios. Pero entre cita y cita había bastante tiempo, a eso agrégale que el busto me empezó a crecer y mi voz empezaba a ser la de un hombre.
—Fue más difícil, lo sé, estaba en la misma escuela que tú. Vi todo lo que te hacían: las burlas, los insultos y las veces que te hacían llorar. Me dolía verte así. Y cuando dejaste de asistir me preocupe mucho, nadie me daba tu número ni sabían tu dirección.
—Creí que a nadie le importaba.
—Pues, ¡hola! y ¿qué pasó después?
—Bueno, cuando dejé de asistir, entre a quirófano, mis padres y el doctor habían decidido que lo mejor era que me quitaran los senos y estuve de acuerdo con ellos. No quería seguir pareciendo un fenómeno. En la preparatoria, bueno, perdí un par de años porque me cambiaba de escuela.
—¿Por qué?
—No me sentía bastante cómodo, sentía la mirada de todos encima de mí, sabían lo que tenia, sabían lo que me hicieron y en la primera lo hicieron público. Todos se burlaron de mí, esta es mi tercer preparatoria, aquí nadie sabe de eso, salvo tú.
—Bueno, gracias por compartirlo conmigo. Siempre quise que fuéramos amigos. ¿Sabes? Yo también perdí dos años, viajaba con mi papá a sus conferencias y cuando mi mamá murió nadie podía cuidarme. Algún día te llevaré conmigo a Japón, es hermoso.
—Oye, quería preguntarte…
—¿Querías?
—¿Irías conmigo al baile? Digo, como amigos.
—Claro, por supuesto. Pasas por mí en la tarde -se levantó de su silla, caminó hasta la puerta y al girarse me sonrió. Deben ser las hormonas, o será que soy hombre ya, pero es hermosa.

Dieron las cinco de la tarde, la fiesta empezaba a las seis y pasé por ella, nunca olvidaré como se veía: vestido azul hasta las rodillas, botas y una chamarra de mezclilla. Jamás había visto a alguien más hermosa que ella.
La escuela no está muy lejos de su casa, así que caminamos hasta ella. El trayecto fue agradable, platicamos del día, sus clases, mis clases, los profesores, incluso de los compañeros que habían estado con nosotros en secundaria.

Había frituras y sodas, el ambiente empezaba a ser animado por los chicos de danza, ambos pasamos entonces a la pista de baile. Primero jugamos un poco, bailando de la forma más ridícula que se nos pudo ocurrir, movía su cuerpo y yo de alguna forma disfrutaba de verla girar así. No la deseaba como aquellos que solo quieren sexo, era aprecio el que sentía, creo que, la amaba. Suena estúpido, pero ella provocaba que mi cuerpo experimentara con todo, sentía fuertemente como mi pecho se alborotaba cuando se acercaba, deseaba besarla.
Creo que el peor miedo de dos amigos bailando es una canción lenta, pero no importaba, estiré mi mano y ella correspondió el gesto. Acerqué su cadera a la mía, tomé su cintura y ella mi mano. Seguíamos los pasos de la canción y por un momento miré su rostro, no había notado el color de sus ojos, el maquillaje que tenía, ese tono de violeta y azul, sus labios carnosos y sus mejillas regordetas.
Alzó el rostro y nuestros ojos se cruzaron, un par de segundos pasaron y ninguno de los dos separaba la mirada. Nos detuvimos justo en el centro del salón, poco a poco me acerqué a ella, su nariz y la mía se tocaban de manera sutil, su boca se abrió un momento y dijo:
—Soy gay.





AMOR DE PASO
Joselo Marinozzi
Rosario, Argentina

Debo admitir que mis relaciones son lo bastante efímeras, poniendo de relieve el problema que tengo para llevar adelante relaciones de largo término o con el compromiso. Generalmente estas cosas vienen aparejadas a una crianza defectuosa y problemas no solucionados en la infancia. Yo no quisiera cargar las tintas sobre nadie y victimizarme o cualquier cosa que pudiera exonerarme de mi responsabilidad, de hecho acepto que tengo ciertos problemas con mis relaciones. Una cosa es aceptar mis problemas y otra muy diferente es querer cambiarlos, sobre todo cuando el interesado, que en este caso estaría siendo yo, no ve o no siente remordimientos, y menos cree que su forma de ser “problemática” genere víctimas. En definitiva: si a mí no me preocupa…
Si quisiera especificar el momento exacto en que mi conducta pasó de ser solamente una tendencia emocional hacia el no compromiso y responsabilidad, y el comienzo de manifestarlo en palabras y acciones, debería remontarme a mi temprana adolescencia cuando me espanté con la idea de ir a comer a la casa de mi noviecita y conocer a sus padres. Aunque esa visita careciera totalmente de las responsabilidades o compromisos que uno pudiera prever, ya que ni siquiera hubiese estado en presencia de sus padres como algo más que amigo, pero bueno… ese fue el fin de nuestra relación. De ahí en más una sucesión de rupturas en el preciso momento en que me sintiera ahogado por la soga que creía que querían poner en mi cuello, fue la constante, aunque entendiese lo desmedida de mi reacción y en algunos casos hasta yo mismo la catalogara de estúpida.
Mi ingreso a la facultad de medicina allanó el camino para que mi terror al formalismo de una relación seria prosperara. Estudios, romances pasajeros, y estudios siguieron siendo el modus operandi por años. Pero las obsesiones rara vez permanecen inmutables en el tiempo y la mía no sería la excepción. Comencé a ser más meticuloso a la hora de elegir mi próxima breve relación, una vez acordada la cita se desataban un sinnúmero de obsesiones que obviamente antes no tenía, por ejemplo, la limpieza de ambos debía ser ceremonial y yo me encargaba de la misma. Conmigo era escrupuloso: Lavado profundo, sales aromáticas, emprolijamiento de uñas de pies y manos y mi blanca y pulcra bata de rituales, porque eso era para mí hacer el amor por primera vez con alguien, un ritual. A la hora de la ceremonia sobre ella, también era escrupuloso. Al asearla centímetro por centímetro, imaginaba cómo fluían por sus venas de nuevo toda la pasión y el amor mientras efectuaba mi faena sobre su cuerpo desnudo. Finalizaba con un perfumado exhaustivo y hasta a veces he llegado a pintar sus uñas y maquillarla delicadamente antes de que nuestra pasión fugaz pero atronadora se desatara frente a los silentes testigos ocasionales a los que parecía importarle poco nuestro amor.

Sé muy bien que a la vista de ustedes tal vez mi comportamiento sea objetable y hasta repudiable pero esta forma de amar solo me afecta a mí. No sé en qué va a terminar mi vida, quizás sea expuesto o descubierto y obligado a terapia para componer y arreglar este conflicto emocional. Mientras tanto mi estadía como jefe de la morgue del hospital sigue permitiéndome disfrutar de este amor de días con la mujer que decida. La candidata perfecta que nunca pide más que esa noche de amor, que por ahora es lo único que puedo ofrecer.


*Joselo Marinozzi tiene disponible a la venta su libro "Cuentos conmigo" a través de Amazon. https://www.amazon.es/Cuentos-Conmigo-Joselo-Marinozzi/dp/9877119455

**Textos publicados en El Sol del Bajío. Celaya, Gto. 

domingo, 8 de octubre de 2017

LOS DOMINIOS DEL PRÍNCIPE PARADOJA


LOS DOMINIOS DEL PRÍNCIPE PARADOJA
(Dioses griegos y aforismos en El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde)
Ensayo. Cuarta Parte y última.
Benjamín Pacheco


Fernando Martínez Laínez, periodista, escritor y ensayista español, recuerda que los aforismos se remontan a la Antigüedad clásica (territorio explorado por Wilde, como se ha visto) y que en realidad forman parte de los orígenes remotos de todas las culturas porque “están basados en experiencias elementales; derivan del sentido común y la observación de las reacciones y modos de comportamiento humano”.  Para el investigador, “los aforismos nos permiten entendernos mejor a nosotros mismos y entender mejor a los otros”. 
La paradoja, por su parte, puede verse de distintas maneras, según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), en primer lugar, y las distinciones que realiza Ángel Romera, doctor en Filología Hispánica por parte de la Universidad de Castilla-La Mancha, en segundo, respectivamente:

En base a estas definiciones, es posible desentrañar la percepción que tiene Lord Henry Wotton del mundo, pues lo ha observado y lo entiende, principalmente a las personas y puede señalar (por lo general de manera maliciosa) lo que cree que son sus errores y faltas. Su cadena de razonamiento afectará principalmente a Gray y de manera indirecta a su amigo Hallward, pues la influencia en el primero concluirá con la muerte del segundo. Lo anterior es perceptible en los primeros diez capítulos de la novela, que pueden verse como una especie de entrenamiento de Wotton hacia Gray, para que el joven se sumerja en los placeres mundanos. Esta relación mentor-pupilo aparentemente había iniciado con la dualidad Hallward-Gray (aunque en realidad descansaba más en términos de admiración estética y amistad), pero terminará siendo desplazada por la ideología dominante del aristócrata. En términos darwinianos, será el más adaptable a las circunstancias: sabrá callar y hablar en su momento, jugará siempre con los límites de su discurso y su impacto en el interlocutor ya sea hombre o mujer, e incluso de la derrota sabrá sacar partido y formulará alguna sentencia ingeniosa, como ocurre en el episodio en que revela que ha sido abandonado por su esposa. Aunque se podrían contar los ejemplos por centenares, a continuación solamente se darán algunos para conocer el pensamiento, mezcla de aforismo y paradoja, de este aristócrata que supo resistir al encanto de Dorian Gray.



Sobre el arte y la fama
-¡Que hombres más extraños son ustedes los pintores! Remueven el mundo para adquirir fama. En cuanto la consiguen, parece como si quisieran desprenderse de ella (p.13)
-Sólo hay en el mundo una cosa peor que el que hablen de uno, y es que no hablen (p.13)
-Para ser popular hay que ser mediocre (p.181)
-El arte romántico se inicia con su culminación (p.183)

Sobre la belleza, el sufrimiento y lo feo
-Pero la belleza, la verdadera belleza, acaba donde empieza la expresión intelectual. La intelectualidad es en sí misma un modo de exageración y destruye la armonía de cualquier faz (p.14)
-No puede dudarse que el talento dura mucho más que la belleza. Esto explica por qué nos tomamos tanto trabajo en instruirnos (p.22)
-Ya la Belleza es una forma del Genio, más elevada en verdad, que el Genio; no tiene necesidad de explicación (p.30).
-Puedo simpatizar con todo, excepto con el sufrimiento. Es demasiado feo, demasiado horrible, demasiado aflictivo (p.46)
-No combato nunca contra la belleza (p.179)
-Lo único horrible que hay en el mundo es el aburrimiento (p.187)

Sobre el matrimonio
-El único encanto del matrimonio es que proporciona una vida de decepción absolutamente necesaria para ambas partes (p.15)

Sobre la verdad
-En cuanto a creer en las cosas, las creo todas con tal de que sean enteramente increíbles (p.16)

Sobre la conciencia
-La conciencia y la cobardía son realmente lo mismo, Basilio. La conciencia no es más que el nombre registrado de esa razón social (p.17)

Sobre la amistad
-La risa no es un mal comienzo de amistad, ni mucho menos, y está lejos de ser un mal final (p.18)
-Elijo a mis amigos por su buen aspecto, a mis simples conocidos por su buen carácter y a mis enemigos por su buena inteligencia (p.19)
-Siempre me gusta saber todo lo concerniente a mis nuevos amigos, y nada de los antiguos (p.41)
Sobre el amor
-Los que son fieles conocen el lado trivial del amor únicamente; el infiel es el que conoce las tragedias del amor (p.22)
-Cada vez que se ama es la única vez que se ha amado nunca (p.181)

Sobre las mujeres
-Las mujeres hermosas no aprecian la hermosura; las mujeres honradas, por lo menos (p.23)
-Las muchachas americanas son tan hábiles para ocultar sus padres como las mujeres inglesas para disimular su pasado (p.41)
-Esfinges sin secreto (p.182)

Sobre las tentaciones
-El único medio de desembarazarse de una tentación es ceder a ella (p.27)

Sobre el valor
-Pero el más valiente de nosotros está asustado de sí mismo (p.27)

Sobre el alma
-Nada puede curar mejor el alma que los sentidos, y nada puede curar mejor los sentidos que el alma (p.29)

Sobre el mundo, la modernidad, el dinero, la filantropía, la razón
-Es usted demasiado encantador para consagrarse a la filantropía, míster Gray; demasiado encantador (p.25)
-El verdadero misterio del mundo es el visible, no el invisible (p.31)
-El pecado es realmente el único elemento de color que queda en la vida moderna (p.36)
-Los filántropos han perdido toda noción de humanidad. Es su más notable característica (p.42)
-Puedo soportar la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable (p.45)
-No deseo cambiar nada en Inglaterra, excepto el tiempo (p.46)

Sobre los caprichos, los placeres, las creencias, las emociones
-La única diferencia que hay entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho dura un poco más de tiempo (p.32)
-Adoro los placeres sencillos. Son el último refugio de lo complejo (p.36)
-No necesito el dinero. Únicamente los que pagan sus deudas lo necesitan (p.39)
-El crédito es el capital de un joven, y se vive de él encantadoramente (p.39)
-La ventaja de las emociones consiste en extraviarnos, y la ventaja de la Ciencia, en no conmovernos (p.46)
-El escepticismo es el comienzo de la fe (p.180)



            La lista podría seguir y seguir. La intención no es documentar cada aforismo, sino demostrar su constancia. Lo que queda claro es que Lord Henry Wotton opinaba de todo y, aunque cínico, resultaba siempre de mente ágil. Para el gentleman, bastó una tarde para conocer y calificar a Dorian Gray. Lo turbó prácticamente con su discurso y el otro, al pecar de juventud e ingenuidad, se dejó llevar las sentencias que caían como una llovizna sobre su conciencia. Al verlo llorar, tras descubrírsele un cuadro calificado como “el más bello retrato de los tiempos modernos”,  supo que estaba ante la parte más desnuda del joven: su alma. El bello veinteañero retuerce sus manos, se lanza al diván y sepulta su cara en almohadones como si emitiera un rezo. Hallward emite un juicio y Wotton, fiel a su estilo, rebate con brevedad y dureza: “-Esta es su obra, Harry –dijo el pintor amargamente. Lord Henry se alzó de hombros. -Ese es el verdadero Dorian Gray, y nada más.
Lo anterior ha sido un repaso muy general sobre algunas de las recurrencias en El retrato de Dorian Gray. Como se ha dicho, la obra es compleja y requiere varios análisis para que se tenga una visión panorámica, primero, y luego se pueda apreciar la sutileza en la abundancia de detalles con los que Óscar Wilde definió su novela. Por lo pronto se ofrece un acercamiento y la invitación al lector a realizar su propio descenso por las diferentes capas del relato de un joven bello y las tentaciones que le ofreció su siglo.



Benjamín Pacheco


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BIBLIOGRAFÍA
ALFAU, Monserrat, Traducción, prólogo y notas de Óscar Wilde, Editorial Porrúa, México, 1979.

DAWSON, Terence, “The dandy in the Picture of Dorian Gray: towards an archetypal theory of wit”, The Victorian Web, http://www.victorianweb.org/authors/wilde/dawson14.html.
________,  “Dorian Gray as Symbolic Representation of Wilde’s Personality”, The Victorian Web, http://www.victorianweb.org/authors/wilde/dawson16.html.

ELLIS, Havelock, “A note on Oscar Wilde”, The Lotus Magazine, Vol. 9, No. 4 (Jan., 1918), pp. 191, http://www.jstor.org/stable/20543995.

FORÉS LÓPEZ, Vicente, “Época Victoriana: Robertson hasta Wilde”, http://mural.uv.es/mamovi3/wilde.

GENETTE, Gérard, citado por Luz Aurora Pimentel en El relato en perspectiva. Estudio de teoría narrativa, Siglo XXI Editores, México, 2010.

GILABERT BARBERÁ, Pau, “Antihelenismo y anticlacisismo en la obra de Óscar Wilde. El polo opuesto de una mente paradójica”, primera edición en inglés en la revista Itaca. Quaderns de Cultura Clàssica 21, 2005, 229-270, edición en español por la Universidad de Barcelona, versión en PDF.

GRAVES, Robert, Dioses y Héroes de la Antigua Grecia, Tusquets Editores, México, 2011.

LANDOW, George P., “Victorian and Victorianism”, The Victorian Web, http://www.victorianweb.org/vn/victor4.html.

MARTÍN GAITE, Carmen, prólogo a El retrato de Dorian Gray, Salvat Editores, España, 1970.

MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando, “Aforismos”, http://www.martinezlainez.com/lainez/aforismos.html.

NIETZSCHE, Federico, El nacimiento de la Tragedia, http://sitios.educando.edu.do/biblioteca/components/com_booklibrary/ebooks/El_nacimiento_de_la_tragedia.pdf.

PACHECO, José Emilio, “Wilde en su (tercer) mundo”, Letras Libres, http://www.letraslibres.com/revista/convivio/wilde-en-su-tercer-mundo.

RAE, “paradoja”, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=paradoja

ROMERA, Ángel, “Paradoja, antilogía o endíadis”, Retórica. Manual de Retórica y Recursos Estilísticos, http://retorica.librodenotas.com/Recursos-estilisticos-semanticos/paradoja-antilogia-o-endiadis.

TERPENING, William, “British and European Aesthetes, Decadents and Symbolists”, The Victorian Web, http://www.victorianweb.org/decadence/epicurus.html#sense.

T. GATES, Bárbara, “Oscar Wilde´s Picture of Dorian Gray”, The Victorian Web, http://www.victorianweb.org/books/suicide/06g.html.


WILDE, Óscar, El retrato de Dorian Gray, Salvat Editores, España, 1970.

domingo, 1 de octubre de 2017

IMÁGENES DESDE OTRA PERSPECTIVA


IMÁGENES DESDE OTRA PERSPECTIVA


Cada año, desde el 2012, he tenido la oportunidad y el honor de conducir a los bibliotecarios del estado de Guanajuato en un taller de escritura creativa dirigida a los niños. Para llegar a tal objetivo es necesario fomentar en los bibliotecarios el amor por las letras. La responsabilidad que tienen es enorme porque recomendar tal o cual lectura no siempre es con un resultado positivo. Es de suma importancia conocer títulos y autores, pero además, en el caso que nos ocupa, es pertinente que quien dirige un taller de escritura creativa entre pequeños participantes, también conozca las herramientas para narrar. De eso se trata este ejercicio. Cada bibliotecario recibió una imagen de una pintura y se le pidió que contara lo que ve desde su propia perspectiva. Vale.
Julio Edgar Méndez

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LUZ
Sandra Hernández Viúrquiz

Estás ahí, delante de gasas pálidas, frías como la nieve, con una figura curvilínea, delicada y frágil, tan llena de vibrantes colores, como el azul que sabe a mar, el rojo sabor de las fresas dulces y maduras deslizándose por tus curvas y con un aroma fresco, a pasto por las mañanas, entre la calidez de los rayos del sol, moviéndote y jugando al ritmo del viento, mientras yo te miro desde aquí, desde el negro vacío.

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MI MEJOR PASATIEMPO
Micaela Huerta Méndez

Mi pasatiempo favorito es visitar a mis abuelos. Cada verano es una aventura diferente que paso en la enorme casa de mis abuelos. Es tan antigua que cuenta historias de muchos años atrás. Dice mi abuelo que le pertenecía a un señor dueño de varias hectáreas, dicen era conde, aunque la casa no parece ser hecha por un vampiro. Es fantástico cuando me dejan salir al patio trasero de la casa, los grandes pilares que sostienen los arcos parecen ser guardianes de piedra que protegen el lugar en caso de invasores. También puedo pasar horas y horas en los jardines de la abuela, buscando y coleccionando todo tipo de insectos y bichos raros que acompañan las flores del patio, los pongo en una caja de madera que mi madre me obsequió y les pongo un nombre diferente a cada uno para que formen parte de mi club. Mi parte favorita es cuando anochece, la casa se llena de un infinito canto de grillos y una que otra rana. A veces, cuando la luna está brillante, le pido al abuelo que me acompañe a la azotea para así estar más cerca de las estrellas y verlas mejor. El abuelo coloca su gran escalera de palos para ayudarme a subir, mi papá y el abuelo me cuidan mientras estamos arriba, y yo anhelo poder ver una estrella fugaz para poder pedir un deseo. Desearía que esos días llenos de chocolate caliente, comida exquisita y aventuras en el patio en la gran casa de mis abuelos nunca terminen.

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LA BAILARINA
Julia Huerta

Una bailarina de ballet clásico prepara su presentación. Su mente no está ahí, pues recuerda al amor de su vida. Hace tiempo que no se ven. Por cuestiones de  trabajo él tuvo que irse al otro lado del mundo. Pensaba en esto cuando alguien  gritó: ¡listas! Vuelve a la realidad, sale a escena, empieza su baile, su vista se le va entre el público. El corazón le palpita mas fuerte al descubrir que ahí se encuentra él, ella baila como nunca lo había hecho. Se le hace eterno que esto termine, y al final, rápidamente y sin tropiezos corre a su camerino. Llega y sin prender la luz se despoja de su ropa de baile, pero al ver su cama destendida descubre que entre su ropa de cama se encuentra un bello florero brillante como un sol y en él las flores más hermosas que jamás había visto. Toma una, la huele y sale inmediatamente de su camerino. Corre por los pasillos, a lo lejos lo ve y corre más rápido, así llega a sus brazos. Él la sujeta con fuerza. Salen de aquel lugar a recorrer las grandes avenidas por las que solían hacerlo hace tiempo, ella le pregunta por qué no le dio las flores personalmente. Él contesta que esas flores encima de su cama y a un lado de su ropa de dormir significan la pureza de ella y la frescura de su amor. Entrelazados caminan y caminan, llegando a sus caras lo fresco y la brisa de la noche, y así se pierden por lo obscuro de la noche y de aquella gigantesca calle.

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MACANA DE LA CAÑADA
Ramona Téllez Manzo

Corrí, corrí y corrí con todas mis fuerzas hasta que me cansé. De pronto volví la mirada y no había nadie detrás de mí, entonces noté que nadie me seguía y a lo lejos vi la silueta de la persona que creí me perseguía. Estaba parado viendo hacia mí. El viento volaba los pedazos de su saco que pareciera hecho de tiritas por lo desgastado. Se movía al compás del soplido del viento como si fuera de papel, su pelo reflejaba la luz del sol que apenas estaba apareciendo. Era luminoso, despeinado, largo y se notaba muy grueso.
Me quedé pensando. Me quería espantar o lo espanté yo. Nunca lo había visto, a pesar de que pasaba todos los días casi a la misma hora .La curiosidad me invadió, pudo más que mi miedo y con inseguridad retrocedí unos metros más. Él seguía parado mirando al horizonte, lo miré. Sus ojos eran de color azul, grandes al igual que sus pestañas, la tristeza habitaba en ellos. Era muy delgado, ataba su pantalón con un lazo de henequén y entre los tenis rotos y descoloridos pude ver las huellas en sus tobillos. Tenía costras sangrantes como si le hubieran querido cortar los pies. No sabía qué sentimiento me invadía: miedo, tristeza, incertidumbre. Era un niño de aproximadamente 15 o 16 años. Con voz temblorosa le pregunté, ¿puedo ayudarte en algo? Él agachó la cabeza y siguió su camino. Con una hora de retraso llegué a la escuela de la comunidad donde trabajaba. No podía borrar de mi mente esa imagen de aquel niño que salió de entre las cercas de piedra y me aterrorizó. Pregunté a mis alumnos, ¿conocen a una persona que anda en la carretera casi camino a la cascada? Inmediatamente me dijeron que era un niño que estaba ¨loco¨.  Me dio tristeza escuchar eso, me senté frente al grupo y continuaron diciendo: ‘su mamá lo ata con una cadena en su pie para que no se salga’, ‘vive en un cuarto cerrado, sin ventanas, tiene un colchón de costales y paja de maíz para dormir’, ‘desde chiquito no va a la escuela’. ‘Se le salió a su mama y no lo encuentra’. Me rompieron el corazón.
Mi esposo dice que anda en la carretera que lleva de Tarimoro a Parácuaro y come lo que encuentra sobre la carretera, pero nunca lo he vuelto a ver.


MI ALEGRE TRISTEZA
Raquel Vázquez Arzate

En medio de un pueblo solitario observo cómo aquella fachada de la antigua casa va perdiendo vida, su pared cambia de tono, el color marrón se vuelve triste y áspero como la tierra del suelo. También el portón cada día se hace más viejo, su madera, que antes era dura como el tronco de un árbol y que estaba cubierta de ese azul vivo como el agua del rio, se va desvaneciendo por el rayo de sol que le da por las mañanas. Esos rayos que queman y marchitan. Ahora esta bofa, crujiente como las hojas cuando se secan. Hay una tina de metal frio, como el hielo, a un lado de la puerta. Es redonda como aquel giro que doy al respirar y gris duro, fuerte, sin sentimientos. Pero del otro lado observo una maceta llena de hojas suaves, flexibles y verdes. Ese pigmento que da vida, al igual que las flores de diferentes colores y olores que alegran y animan cuando estás decaída. Dentro de esta casa me encuentro con una vegetación hermosa. Un arco de hojas frescas y suaves, con flores de rosa tan delicado como la piel de una mujer, ese arco que tú puedes hacer al entrelazar tus dedos y levantar tus manos al cielo.



EL MAR Y LA PESCA
Beatriz Delgado

Hace algunos año  había un grupo de pescadores que trabajaban en el mar. Sus herramientas de trabajo eran un pequeño barco y dos lanchas; son como coches, funcionan con un motor y gasolina pero no tienen llantas, no las necesitan por que flotan en el agua. Un día llegaron empresas que se dedicaban a la comercialización de pescado. Tenían barcos enormes, había mucho producto en el mar y prosperaron. Se les terminó el trabajo a este grupo de pescadores. Ya no recolectaban lo mismo y se vieron en la necesidad de trabajar para estas empresas. Los pescadores aun conservan su barco y sus lanchas. Están situadas a la orilla del muelle, flotando en el mar azul que es como cielo, el agua del mar se aprecia tranquila y fría como una noche de invierno. Allá al horizonte se alcanzan a ver las montañas como piedras de tierra, gigantes y extendidas. Pero tan lejanas como las esperanzas de los pescadores. Antes vivían para pescar y ahora pescan para poder vivir.



DE PIE
Trixi Muñoz

En una noche tranquila y fría, se encontraba un árbol realmente grande, con pocas hojas y ramas. Por un instante, un relámpago iluminó todo el cielo. Segundos después se escuchó a lo lejos un tremendo trueno. Sin embargo no hizo que el árbol perdiera ni siquiera una de sus hojas, estaba firme e intacto, plantado Sobre la tierra cálida.

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IMAGEN DE MI PROPIA PERSONALIDAD
Ana Gloria Herrera Ayala

Me considero alguien sensible que siempre intenta lograr sus sueños. He considerado mis fracasos como impulsores de mis éxitos. Soy responsable, un poco estudiosa y no me gusta depender de nadie. Tengo un carácter fuerte y muchas de las veces que actúo, lo hago sin pensar y después suelo arrepentirme en la mayoría de los casos, claro, cuando mis actos no son favorables para los que me rodean, porque sé que mientras tenga que tomar decisiones más riesgosas, suelo analizar todo más de tres veces. En pocas palabras, sé que tengo un carácter muy fuerte, y no soy la mejor persona del mundo, pero intento luchar día a día con lo que me enfrento en el mundo y cumplir mis retos, y claro, si me es posible, ayudo a los demás. Elegí esta imagen de mi propia personalidad, porque me gusta mucho mi soledad, y por lo mismo que no soy tan sociable, pues creo que valoro mucho cuando me encuentro conmigo misma y me pongo a pensar en todo lo que me pasa. También porque cuando ocupo pensar algo detenidamente, suelo aislarme de todos y no me gusta mucho buscar consejos fuera de mí o mi familia, porque siento que las personas buscan tus mayores debilidades para convertirlas luego en armas contra ti.



SUEÑOS ROTOS
Leticia Pelagio Zavala

Hace mucho tiempo, cuando en el mundo dominaba el machismo, la mayoría de las mujeres solo se dedicaban a las labores del hogar. Sus sueños se veían tirados a la basura. La mayoría de las mujeres eran muy sumisas, incapaces de llevarle la contraria a sus esposos para hacer lo que a ellas les gustaba. Soportaban de todo: ofensas, insultos y maltratos hasta que un día ya no soportaron más y se revelaron para seguir sus ideales. Sin descuidar sus obligaciones, cambiaron su colección de guantes de limpieza por libros para superarse y trabajar muy a pesar de lo que los hombres pensaban.

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PATRAÑAS
Ema D. Rangel

Mujer niña, piel de durazno a punto de madurar. Delicada. Dulce. Fresca.
Empapando versos su pelo se escapa por tus manos, sin ser mar, sin ser río, su húmeda cascada te sumerge en su canto. Negros capulines son sus ojos, que acechan sigilosos tus pupilas, en cada borde, en cada esquina, en la frutal oscuridad en la que vives. Si llegas a besar sus labios de uva, detonarán los sentidos en un grito de pigmento de dolor, porque su armadura es fría, dura, con fragmentos filosos, que cortan y mutilan las entrañas de fragante oxido.

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NOSTALGIA
Andrea A. Arvizu Rodríguez

Al ver aquella fachada nos trae nostalgia. La pared fría al tacto, cayéndose a pedazos, con grietas por doquier, me hace saborear ese café frio que dejaste en mi mesa el día que partiste. Café también es la calle, arenosa se ve al pasar.

Escalones color gris, como la sensación que tiene el viento en el cuerpo al terminar de llover. Una tina fría, vieja y sin agua se encuentra recargada en la pared. Dos macetas con flores de aroma exquisito, ese aroma que solo encontramos bajo los abrazos de una abuela y un color rojo como la sandia al morder. Los pilares que sostienen la puerta, están viejos, marmoleados por el paso del tiempo, secos y agrietados; contemplando los años viejos. La puerta es azul tranquilidad y fresca como la menta en un bizcocho. Muy al fondo se yergue un inmenso árbol que deja caer sus hojas sobre nuestros cuerpos, señal de que las estaciones van terminando.




*Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto.
**Imágenes: Mikel Glass, Zvonomir Mihanovic, Alexander Petrov, Fernando Fuentes Cortés.


lunes, 25 de septiembre de 2017

UN DÍA EN LA VIDA DE CUALQUIERA


UN DÍA EN LA VIDA DE CUALQUIERA
-Dos narradoras reincidentes-

Si a usted, estimado lector, estas historias de un día en la vida de cualquiera le parecen conocidas, es porque ya le pasaron alguna vez o sabe de alguien a quien ya le acontecieron. Y como así pasa cuando sucede, presentamos a dos narradoras del Diezmo de Palabras que han puesto en alto el nombre de Celaya tanto en México como en el extranjero. Todo parecido con la realidad es mera coincidencia. Aunque en este caso, es la reincidencia de algo llamado vida. Vale.
JEM

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EL COCHE
Vero Salazar G.

El tío Rafa llegó ese domingo temprano a su casa, venía de lavar su coche ya que en la tarde pensaba salir con sus amigos a jugar billar. La tía Cata quería ir al cine pero él prefería jugar con los amigos al billar, eso era más emocionante y no se lo podía perder. Era mejor un pleito con la tía Cata que las burlas de los amigos si se daban cuenta de que los plantó por llevar a su esposa al cine. Además, después de estar toda la semana en casa y sin salir, bien se merecía un rato de esparcimiento con los amigos.
Pero los otros planes de la tía iban a arruinar los del tío, por supuesto se enojaría pero se lo merecía por tratarla mal. Así que cuando el tío Rafa se sentó en su sillón a ver el futbol con su cerveza en la mano, la tía Cata fue veloz a darse un baño; ya toda arreglada y perfumada dejó una nota en la cama y despacito se acercó a donde tío estaba roncando, (se durmió mientras veía el futbol). Con cuidado le quitó las llaves  del coche y con ellas en las manos salió a toda prisa ahogando un grito de alegría. Se subió al coche emprendiendo la huida con rumbo a ¡la libertad! Cata reía cuando pasó por su amiga Vero, a quien invitó a irse de parranda y así las dos, con un helado de fresa y chocolate, pasearon por la ciudad a toda velocidad.
El tío Rafa despertó de su siesta, vio el reloj y raudo se levantó del sillón. Ya era tarde para irse con sus amigos y como estaba listo empezó a buscar las llaves de su coche y como no las vio, le gritó a la tía: ‘¡Cata, Cata! ¿Dónde diablos te metes, que no vienes?’ Y como nadie contestó, furioso empezó a buscar por toda la casa.
Por las calles de la ciudad, Cata, con su amiga Vero, van a toda velocidad y por comer chocolates, la tía Cata se pasó un semáforo en rojo. Para su mala suerte la vio un oficial de tránsito, marcándole el alto inmediatamente. Le pidieron su licencia de conducir. Por supuesto que la tía Cata no tenía licencia ya que ella no maneja pues el tío Rafa nunca le presta el coche, así que con una sonrisa en los labios dice:
—Mire, oficial.
—Sus papeles, señora.
—¿No se puede arreglar de otra manera? -preguntó la tía Cata.
—Señora, sus papeles –contestó con voz firme el oficial.
Con una voz más fuerte la tía Cata le dijo:
—Usted no sabe quién soy, no sabe, ¿eh?, ¿no lo sabe?
—No señora, no sé quién es Usted, pero si me lo dice...
—Soy la tía Cata y no traigo papeles, contestó en el mismo tono de voz.
—Pues si no trae papeles me voy a llevar el carro al corralón, así que se bajan o me las llevo junto con el carro.
Ni tardas ni perezosas, la tía Cata y su amiga Vero, se bajaron del coche y abordaron un taxi para regresar a sus casas. Al llegar Salió a encontrarla un enfurecido tío Rafa.
—Cata ¿dónde diablos andas? ¿Y mi coche? ¿Qué hiciste con él?, dame las llaves rápido que me esperan mis amigos.
—Si quieres tu coche vas a tener que pagar la multa porque está en el corralón. Así que por hoy olvida a tus amigos. ¡Ah!, para que veas que soy buena gente, te dejaré ver el futbol sin molestarte.
Y contoneándose se dirigió a la cocina por dulces y alzando la mano le hizo la seña del adiós. El tío Rafa se quedó parado a media habitación hirviendo de coraje.



LAS CALORÍAS
Vero Salazar G.

Un día en la vida de la tía Cata y el tío Rafa es un día común. Cata y su eterna lucha con los kilos de más. Su marido, el tío Rafa, siempre le dice a la tía que a él no le preocupa llevarla a la playa ya que el salvavidas lo trae integrado. Por supuesto que Cata llora y lo maldice y termina abriendo el refrigerador para comerse el helado de chocolate que compró el día anterior, mientras que Rafa, sin acongojarse, se sienta en su sillón favorito -cerveza en mano- a ver el fútbol en la tele.  Después de terminarse el helado y no habiendo más, tía Cata, con el ánimo ya mejorado notablemente, se acercó al tío Rafa y le dijo:
—Rafa, ¿por qué me dices que estoy gorda? estoy de acuerdo que tengo algunos kilos demás pero no es para tanto, lo que pasa que tú ya no me quieres.
El tío, cansado de la misma cantaleta, contestó:
—Ya, Cata, no seas melodramática. No puedo esperar que tengas el mismo cuerpo que cuando nos casamos, tanto tú como yo, no somos los delgados jovenzuelos de antes.
Cata se sentó en el sillón de enfrente y sin dejar de gimotear respondió:
—Pero Rafael, sí debemos de reconocer que los dos hemos cambiado, pero yo subí el doble de kilos que tú y eso no lo comprendes, además te vi mirando a la Lupe, la de la tienda, que está delgada como varita de nardo.
—Mira Cata, si la vi, es que me recuerda a ti, pero solo eso, ella tiene su novio. Y ya deja todo por la paz que quiero terminar de ver el fútbol y así no puedo.
Gimoteando, la tía Cata solo pudo decir:
–Sí, ya lo sabía, solo te interesa esa tele, el fútbol y la cerveza. ¡Y a mí que me parta un rayo!
El tío Rafa siguió en lo suyo, fingiendo no haberla escuchado. La tía Cata se va por unos chocolates y así transcurre su día. Una comiendo golosinas y llenándose de calorías y el otro sentado en su sillón acostumbrado, cerveza en mano y viendo su deporte favorito.



LA LLAVE
Verónica Salazar García

Otro día en la vida de la tía Cata y el tío Rafa.  Esta vez la crisis de la tía se encuentra en la cocina, específicamente en el fregadero de los platos. El tío, como siempre, sentado en su cómodo sillón, cerveza en mano ve la televisión, cuando como ráfaga se hace presente la tía Cata. Pegando gritos ensordecedores vocifera:
—¡Rafa! ¡Rafa! Tengo una fuga en la llave del agua del fregadero ¿Puedes hacerme el favor de llamar al plomero?
—¿Cómo? pero si estaba bien ¿Qué hiciste ahora Cata? -dice con voz impaciente.
—¿Cómo que hice ? Pues nada, pero debes de saber que todo por servir se acaba.
En un susurro y mirándola de reojo, Rafa dice:
—Sí, ya me di cuenta.
—¿Qué dijiste? grita la tía.
—Nada, nada, Cata. Dime ¿Qué pasa?
La tía eleva las manos al cielo y exagerando sus gestos, como era su costumbre, le dice:
—Es la llave del fregadero que tiene una fuga de agua. Con lo cara que es y se está desperdiciando.
—No te preocupes mujer, que yo lo arreglo
—Pero, ¿seguro que sabes hacerlo?
—Dime, mujer, algo que no sepa hacer.
—¡Uy!, mejor no digo -murmuró Catita.
El tío Rafa, se levanta de su lugar preferido, se dirige a la cocina con grandes y seguros pasos, no sin antes buscar de paso sus herramientas; al llegar y revisar el desperfecto, con una sonrisa segura voltea, ve a su mujer y le dice:
—¿Ves, Cata?, esto es pan comido.
—Pues date prisa que quiero terminar pronto de lavar los platos para ver mi telenovela.
—¡Uf!, creo que está muy duro, no puedo darle vueltas, necesito darle más fuerte.
—¿Si lo puedes hacer?
—Que ya te dije que sí, solo le daré con más fuerza.
Y al dar otra vuelta con la llave de su herramienta, ésta truena y con gran presión empieza a salir el agua, desparramándose y mojando todo, haciendo un gran charco en el piso.
—¿Qué has hecho, Rafael?, -da un fuerte grito la tía.
—¿Qué no ves? Se rompió la llave.
—¿Y ahora qué harás ?
—Yo, ver el fútbol y tú, pues llamar al plomero. Lo siento, te vas a perder tu telenovela.
Diciendo esto pega la vuelta y regresa a la sala. La tía se queda mirando el reguero de agua. Está sola y enojada, ya no verá su telenovela.

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MATRIMONIO FELIZ
Rosaura Tamayo Ochoa

Manuel y Lorenza ya con cuarenta años de casados. Se preparaban para dormir. Manuel se acuesta primero y después Lorenza y él le dice.
—Te he dicho que cuando te acuestes a dormir no te dejes los zapatos puestos.
—Manuel, no te hagas el inocente, antes de acostarme me los quité.
—Lorenza, entonces póntelos. Ya me has dejado todas las patas arañadas con tus uñas.

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DELITO EN LA ROPA
Rosaura Tamayo Ochoa

“Arriba las manos” quedan todos detenidos. Los he descubierto en sus fechorías. Han entrado a robar en esta tienda, no tarda en llegar la patrulla con refuerzos. Tienen derecho a guardar silencio. Tienen derecho a un abogado, si no lo tuvieran se les otorgará uno de oficio. Tienen derecho a una llamada telefónica. Ya ladrones los he atrapado con el delito en las manos. Esto será suficiente para que los dejen en la cárcel por mucho tiempo !Las manos sobre la cabeza ¡ ¡separen los pies¡ y cualquier movimiento en falso, disparo.
-Hay Filomeno, no sería más fácil sólo me dijeras que me quitara la ropa y que quieres hacer el amor?, además con esa pijama de borregos que traes puesto, ni das miedo como policía, cuando menos deberías comprarte una placa y una pistola de juguete.



SOY HERMOSO
Rosaura Tamayo Ochoa


Odio que la gente no admire mis bigotes, es odioso y fastidioso que no quieran hacer lo que quiero y me gusta. Odio el agua y el jabón. No sé de reglas ni de normas de sociedad. Me gusta salir por las noches y dormir en el día. Escojo con quien quiero estar. Me gustan las almohadas de plumas y con olanes. No tengo horarios para mis comidas ni para mis siestas. Las noches son para mi fabulosas, llenas de fiestas y alegría. Puedo tener una o varias parejas. Odio que me encierren y que me abrume la gente. Lo que si me encanta es que me digan que soy un gato hermoso y ronronear.



*Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto.

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