domingo, 10 de enero de 2016

ERAT HIEMS SUMMA


ERAT HIEMS SUMMA
“Se estaba en pleno invierno”

Con esta línea comienza una de las cartas oratorias de Marco Tulio Cicerón (quien nació un 3 de enero). Excelente orador, filósofo, escritor, político y ser humano, nos dice, con esa frase simple, lo profundo de la temporada invernal. El frío (que parece que llega y no llega) incide sobre los pensamientos. La melancolía se convierte en fuente de inspiración. Los poemas llegan solos, traídos de la mano por el viento. En el Diezmo de Palabras no es la excepción. Los poetas que nos comparten sus sentimientos abren la puerta para permitirnos atisbar a lo que en su alma siempre es pleno invierno. Vale.
Julio Edgar Méndez



ENCUENTRO
Javier Aranda

Aquí viene el resplandor con la luz prestada por la luna.
Corre hacía mí, me baña con destellos
y me sumerjo en la gracia de la media noche.
Cuando llego al fondo,
un silencio como venido del fin del mundo,
-insondable ardor-
apolilla mis huesos y el alma,
pero tiendes tu mano para sacarme del infierno;
como la virtud del pecador que baja lentamente al inframundo.
Ya abrazados, somos polen volando ante la adversidad.
Es cuando regresamos del sueño y atiendes mis heridas,
pega con tus labios los huesos.
Con tu alma junto a la mía hacemos el amor
como los gatos que a diario vemos en el tejado.
Ahora amanece en la casa,
tomamos la ropa del otro y hacemos nuevos atuendos,
nuevos ojos y la misma luz que nos baña
-lo sabemos- nos bendice.
Un río pasa por nuestros pies
y saca el salitre de los cansados sueños.
Amorosos los dos, nos encuentra la tarde.
Plantamos chispazos del entonces
para montar un altar de quimeras.
Todo está preparado para vivir juntos la vida.
Amada, sonríe,
encontramos el relámpago que no muere.

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FLOR DEL ALBA
Martín Campa Martínez

Por tu madre, tus ancestros e infortunios.
Por quienes te señalan y siempre imploran tus favores.
Por aquellos que no pueden comprar
la negrura de tus pestañas
mucho menos las hojas doradas de tu fragancia.
Por aquellas que rompen su antipatía
cuando te ven amar el caos de la ciudad.
Por los cuchillos y complacientes aromas
que atesoras en tu regazo.
Por los clérigos que te eximen
a cambio de unas gotas de simpatía.
Por este urbe que te festeja.
Por mis congéneres que sienten frío sin tus manos.
Por los tacones de tu necesidad,
dama de la calle, flor del alba,
esta madrugada antes de que te vayas,
abandona aquí la chispa de tu apellido
para seguir incendiando la ávida letra
que dejaste adormilada
bajo la frescura de mis paños.

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YO CREO QUE FUE AYER...
Karina Guzmán

Ansiaba acariciar tu cara,
vivirte un poco más,
contemplar tu cáliz y tus ojos,
ver el contorno de tus labios con detalle,
darme cuenta que esos labios yo los he besado.
Creo que fue ayer cuando quise acercarme a ti...
Los días son fríos y el alma anhela aquellos brazos.

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FLORES NEGRAS
Diana Alejandra Aboytes

Ella había comprado flores,
flores secas sin pistilos ni pétalos.
Las colocó en esa esquina de sombra
donde el recuerdo muerde.
Tenía frio.
Su piel huérfana de amor
le gritaba por los poros que estaba sola.
Se asomaba por la ventana,
mirando desde la cueva de sus ojos.
Quizá queriendo que la figura del hombre
a quien extrañaba,
se posara en el paisaje que observaba.
Pero eso jamás sucedería;
porque como ocurre con el otoño
al comenzar el invierno...
él había muerto.

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LAS PALABRAS SON FRUTAS
Martín Campa Martínez

Las palabras son grillos
que el vate derrama sobre el atardecer;
mezquites donde el viento
enraíza con los ángeles atrás;
antídotos para el que vive hechizado
por cantarle al zenzontle que aparece
sólo cuando germina la oscuridad.
Vigías del canto vívido del monte
y ojos para mirar también a nuestros hijos.

Las palabras son frutas de ansia palpable,
madurándose igual que el nombre del poeta.

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SIEMPRE SOÑÉ CON SER COMETA
Ricardo Guerrero

Siempre soñé con ser cometa
y ver morir estrellas,
constelaciones enteras.
Siempre soñé
y nunca deje de soñar,
ese fue el pequeño problema.
Para volar, hay que caer
para caer, hay que dejar de soñar.
Para volar, hay que creer
que no todos los sueños
se hacen realidad.

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JUSTO ESTA BRISA
Karina Guzmán

Justo esta brisa
me recuerda a tu partida,
el aroma de esta época
y el aire fresco que toca mi piel,
justo ahora que me sentía tan libre,
tan feliz,
un destello de tus recuerdos
tapa de nuevo mi vista para dirigirse al pasado,
involucrarme de nuevo y con el pecho oprimido,
tus fantasmas vuelven a mi mente
aunque sé que en un momento se van,
en grandes suspiros que no puedo descartar.

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CÓMPLICES
Arturo Grimaldo

La noche estaba a mi lado
y era cómplice en susurros;
envuelta en deseos mundanos
bebió mi aliento
y yo del suyo.
Olí el perfume de sus senos
probé el polvo de sus caderas;
sacudí el rocío de su pelo.
Se convirtió en cascada,
se volvió pradera.
Me deslicé hasta su ocaso,
vi su vértice en penumbra;
le hablé sin hacerme caso,
se convirtió en suspiros,
como acostumbra.
Sus labios me
enseñaron a amar;
luego, disfruté su sonreír.
No quisiera dar por dar,
cuando aquello sólo es mentir.
Los dos corrimos a buscarlo
entre ambos hubo el ritual;
se estremecieron las manos
en erupción de volcán.

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BIENAVENTURADOS
Eduardo Zuria

Bienaventurados
los pobres de espíritu,
que al perder el egoísmo,
en todos nos es
el reino de los cielos.
La buena y sola estancia
en el espíritu esencial
de plenitud ventura,
nos confunde en el Amor
de este cielo infinito.

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LABIOS CARMESÍ
Arturo Grimaldo

Tus labios pintaron mi cuerpo de sol,
quemaron tus fuegos mis ansias
fuimos luego una mar en calma.
En rayos de arcoíris descendiste
a lo profundo de mis entrañas;
se enredaron tus manos en mi pelo
quedé oculto entre tus alas.
Borramos las huellas delictivas
para evitar murmullos clandestinos,
no quisimos que el mundo conociera
la triste oscuridad de nuestras vidas.
El sol ocultó nuestros pesares
del adiós que apareció en tus labios;
bebimos del vino más amargo,
de otras viñas… de mil andares.
Desde que te has marchado
quedaron ausentes nuestras vidas;
borraste mis letras del abecedario
le mutilaste las horas a mis días.

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LA VIDA SIGUE
Cleotilde Gordoa

Llegó el invierno
y sus remembranzas,
espacios vacíos,
palabras no dichas.

Abrazos pendientes,
rencores guardados,
llanto contenido
y penas ocultas.

Muchos ya se han ido
dejando la ausencia,
otros han llegado
y la vida sigue.

Las luces se encienden,
los árboles duermen,
cantan alabanzas,
tienden las congojas.

Vuelven los recuerdos
de tiempos ya muertos,
se añoran los brazos
y miradas viejas.

Cuantas navidades
y su algarabía,
cuantas esperanzas
colgadas al viento.

La vida se teje
de alegrías y llanto,
de risas y sueños
y despedidas largas.

Repiquen campanas,
enciendan el árbol,
hagan aguinaldos,
que la vida sigue.

Llenen los espacios
con muchos recuerdos,
hagamos un brindis
por los que se fueron.

Hay inviernos crudos
que desnudan el alma,
pero hay mil motivos
y la vida sigue.

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CUANDO HUYEN LAS PALABRAS
Cleotilde Gordoa

Hay días en que se pierden, se esconden,
se transforman.
Las encuentran tiradas, arrugadas, sin sentido,
convertidas en piltrafas, dislocadas.
Son palabras ausentes, sin rima y asonantes,
como los tornados que azotan y se alejan,
como los ríos revueltos, sucios, asesinos.
El ritmo se asoma pero huye de inmediato
y el poeta se desangra por una frase bella,
se deja morir en los rincones de su soledad.
Las horas se convierten en pesadillas negras,
las noches se alargan irremediablemente
y la poesía no llega, se ha extinguido.
El letargo se apodera de sus manos frías,
el papel a su lado pierde sentido
y se vuelve una sábana interminable.
Les grita a las musas con delirio,
las quiere atrapar entre los recuerdos,
las inventa una y otra vez, pero no llegan.
Llega la oscuridad y se sumerge en ella,
pierde la noción del tiempo y la vida,
y se deja morir acongojado por la pena.


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