domingo, 8 de noviembre de 2015

OJALÁ QUE EL RECUERDO TE BASTE


OJALÁ QUE EL RECUERDO TE BASTE
-Poesía de Brenda Egva y Berenice Patiño-

“Entre la muerte y yo he erigido tu cuerpo:
que estrelle en ti sus olas funestas sin tocarme
y resbale en espuma deshecha y humillada.”
Rosario Castellanos, En el filo del gozo.

La muerte y el olvido saben a la misma sal de la ausencia. Se van las personas, se van las almas, se quedan los momentos. “Ojalá que el recuerdo te baste”, dice Berenice Patiño, estudiante de letras, mientras nos lleva por el sendero del dolor. Nos duele recordar a los olvidados, hombres y mujeres cuyos nombres se pierden en la bruma de lo cotidiano. Por eso escribimos, para darle sentido a la amnesia. Nuestra compañera se remonta a su natal Cortazár, pero con el corazón atravesado por el duelo de los caídos que luchan por un mejor país. Brenda Egva, joven poeta celayense que vuelca sus más hondos sentimientos en oscuros pasajes sensuales, completa esta página del Diezmo. “Tomaré mi sendero de abandono”, nos cuenta Brenda mientras nos lleva de la mano en su brújula gótica. Poemas directos a nuestro otro yo, el que asoma detrás de nosotros mismos cuando nos quitamos la máscara de todos los días. En palabras de la admirada Rosario Castellanos: “Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro. Lo que él respira es lo que a ti te asfixia, lo que come es tu hambre. Muere con la mitad más pura de tu muerte”.
Julio Edgar Méndez


FARSA SEXUAL
Brenda Egva

Quisiera volver a ese jardín edénico
donde existía un presente perfecto
y en nosotros, el amor anhelado,
al fin cumplido.
Ahora estoy tan sola
y ni los despojos de ésta farsa sexual
pueden encontrar algo de vida en mí
para alimentarse.
Las horas junto a tu cuerpo desnudo, cálido,
no pueden quitarme el frío.
La electricidad de las interminables fricciones
no consigue revivir mi corazón,
ni tu sudor ni tu saliva pueden calmar la sed
que me produce tu mirada.
La única respuesta a mis "te amo"
y a mis "te quiero"
ha deplorado hasta ser el eco vacío
de tu indiferencia.

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MUERTE EN DESPEDIDA
Brenda Egva

La maldad consumida en la cumbre del acto
ha sido superflua cicatriz de mi vida,
donde ha goteado tu deseo;
alma líquida resentida por mi ausencia.
Un mar lúbrico escapa de tus manos
y humedece mis entrañas.
Emociones supuran de pensamientos
heterogéneos, haciendo colapsar tu furor
en mi imagen acerba.
Ya no sentirás el ácido de mi ausencia
escapando por tus ojos.
Te regalaré mi enigma en el velo de la vida.
Absuélveme.
Tomaré mi sendero de abandono.

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SUBLEVACIÓN POR AUSENCIA
Brenda Egva

El recuerdo quería atraerme
para impregnarme de sus fluidos.
Y yo lo acariciaba con mis manos sedientas de odio.
Mis pupilas evocaban el sudor de mis amantes
Y mis ojos lloraban por el goce
de sus cuerpos derramados.
Sublevación es lo que sentía en aquel momento,
saboreaba tu ausencia y era más dulce
que la venganza.

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VENENO FRAGANTE
Brenda Egva

El llanto gris de esencia nocturna
cubre mi faz para dejarme
cubierta de ignominia.
La pérfida imagen de tu belleza
me mantiene triste y con apariencia enfermiza,
es la serpiente de lo inalcanzable.
Se desliza por mi cuerpo para asfixiarme.
Y esos vitrales que expulsan tu mirada
se han convertido en el tesoro de mi idolatría.
Mi carácter está quebrado y ante ti
sólo es un andrajo que esconde
mi alma nítida y viciosa.
Respiro el veneno fragante
de haberme enamorado.

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BESANDO AFLICCIONES
Brenda Egva

Pretensiones del instinto embriagan mi cuerpo
seco de rencor.
En la cama del infortunio ahora son la cúspide de mi vida.
Besando aflicciones me devora el hambre de la debilidad,
mientras las promesas me ahogan entre las sábanas.
Fallezco y resurjo en brazos del desahogo.
El amanecer me despierta secando los besos
y cubriendo la desnudez de mis tristezas,
empujándome a la puerta con la luz del silencio.
Vuelvo al lecho de la decepción,
porque a carencia de lealtad y virtud
sólo queda seguir besando aflicciones...

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EL FRÍO DE PRIMAVERA
Brenda Egva

En el amor inconstante que macera la belleza
licores del delirio germinan su semilla
y del romance conocido crecen frutos secos de virtudes.
Nostalgias del alma son raíces entre hombre
y tierra surgiendo el frío de primavera.
Del amanecer brota la agonía de la noche.
El verde azulado del agua es un reflejo
del cielo, escarchado de penuria.
Las hierbas y las flores beben y lloran su rocío
esperando la lluvia y maldiciendo al sol
que las saluda luminoso
pero ausente de calor.

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CÓPULA DE PIEL Y NUBES
Brenda Egva

En cálidas gotas
bajaba el granizo de nubes ardientes,
había comenzado la tormenta
que nada tenía de terrible.
La luz ultrajaba el exterior y aquí
adentro
el frío y la oscuridad se plagaban de besos,
fricciones y saliva.
Las lágrimas eran de gozo
y los gemidos respiraban ecos de lujuria.
La cópula se mezclaba en la piel
anhelando el cansancio líquido de
las nubes, las miradas se nublaban.
Entre relámpagos del deseo
escurría el fulgor del placer.

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PROBARÁS EL MISMO SABOR
Brenda Egva

Cuando la miel de tu sudor se amargue
por las risas de otra mujer,
me iré de ti sólo por un día.
Y, cuando ya no pueda más,
escucharé a mi pasado ansioso.
Mientras duermes le regalaré
mis carcajadas a otro,
le llamaré por tu nombre,
gozaremos juntos.
Me dormiré enredada en su cuerpo
como lo hago contigo.
Más tarde aprenderé
que la culpa se lava con rencor
para vestirme de aurora.
Regresaré a tus sábanas,
sólo para despedirme
Al atardecer probarás el mismo sabor
que quiso envenenarme.
La luna dibujará una sonrisa en mis ojos
y con un beso imaginario en tu espalda
te olvidaré.


OJALÁ QUE EL RECUERDO TE BASTE
Berenice Patiño

Ojalá que el recuerdo te baste
cuando los brazos se alejen,
cuando la tuberculosis te reduzca a cenizas
y la obscuridad arrebate tu voz.
Ojalá que la cobardía no los mate
y que el mezquite conserve su olor.

¿Qué pasará cuando renuncies a tu sangre?
Cuando arranques las ramas de ese árbol que los une.
Cuando los hijos que no tuviste
te confinen al olvido
y te cubran de ausencia.

No cabe duda de que la casa se cae a pedazos
y los cuartos guardan el rencor de los días.

¿Qué pasará en el momento en el que olvides
las raíces que te unieron a la tierra?

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ES VERDAD QUE SE ESCRIBE DEL RECUERDO
Berenice Patiño

Yo buscaba en los besos la mentira,
y en la piel las grietas de tu otoño,
descubrir que la memoria se reduce a un instante,
mientras los cuerpos, impacientes, buscan impacto.

Es verdad que se escribe del recuerdo,
del anhelo.

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PARA NO OLVIDAR
Berenice Patiño

Que no se olvide el olor de la sangre,
en las plazas, en las calles,
que no se olviden los asesinatos aislados,
que no se olvide el dolor y la ausencia,
las camas vacías, la ropa sucia teñida de sombras,
que el sonido del odio no alcance las risas,
que el recuerdo no se centre en las fechas.

La sangre no está sólo en los caídos,
está en la memoria colectiva,
en la mirada vacía de una madre que espera,
en el rojo de los días y el terrible miedo a sonreír.
en las manos del anciano que ha perdido su tierra,
en los estudiantes que han sido callados,
en la incertidumbre de saberse frágil,
en el temor a pensar, a sentir, a caminar.

Me duele este país de silencios,
de infinitos miedos.

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SIGO ESPERANDO QUE LLUEVA
Berenice Patiño

Intento que las huellas desaparezcan del cuerpo,
cuerpo destrozado por los golpes,
por los insultos que marcaron la piel,
el sabor de la sal ha quedado en mis mejillas,
y en los labios sólo me queda un rojo carmesí.

A cuántas nos han asesinado con el olvido.
Adónde lanzan la inocencia, los latidos.
Las horas transcurren entre cigarrillos y hoteles de paso.

Tengo un odio que revienta en las entrañas,
un vacío es lo que ha dejado el amor,
entre el estruendo nadie escucha mi silencio,
ni advierten la ira con la que recorro  las calles,
mientras sigo esperando que llueva
para enjuagar este  dolor.

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ESTÍO
Berenice Patiño

A esta ciudad le tiemblan las entrañas,
y no estarás para ver cómo nos hundimos,
cómo, de entre los escombros, surgirá el miedo,
pues estamos hechos de ira, de dolor.

Ya se camina entre fantasmas, muecas de hambre,
niños que no comprenden tanta ausencia,
no conocen el sonido de la risa,
el rojo de las calles lo inunda todo,
lo destruye todo.

Cuando regreses no encontrarás la casa de tus padres,
tus hijos habrán destrozado cada uno de los muros
y no verás de nuevo la sonrisa de los tuyos,
para entonces, se habrán desgarrado los recuerdos,
se encargarán de fragmentarse, de volverse nada.
Lo olvidaba, no regresarás,
te convertiste en polvo
y lanzaste al aire tu espíritu libre.

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ILUSTRACION

* Paul Delvaux, Woman on the bed.

1 comentario:

  1. Más allá de las fechas y los recuerdos que siempre llegan de los que ya no están desde hace tiempo, o apenas hace unos días... me gustan estas publicaciones.
    Si les interesa mi opinión:
    Los primeros poemas de Brenda... algunos quedarían bien como textos en prosa, hacerlos versos no los vuelven poesía.
    Los textos de Berenice en cambio tienen versos que me gustaría retener, aunque mi memoria no es la mejor para estas cosas. Por ejemplo "¿Qué pasará cuando renuncies a tu sangre?" o "A esta ciudad le tiemblan las entrañas"...

    Al final, creo, iba una imagen que no se muestra al cargar la página.
    Saludos.

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