domingo, 31 de mayo de 2015

FUENVIVA... Obra de Félix Meza García

El Sol del Bajío, Celaya, Gto.


FUENVIVA...
Obra de Félix Meza García

La obra de Félix Meza García tiene el color, el sabor y el olor del pueblo mestizo; sus palabras pueden ser como la hierba que crece silvestre en el monte, tanto como la danza de un maizal en la milpa o el traqueteo sonoro de las ciudades.
En sus letras se encuentran los Dioses antiguos, las vírgenes morenas y los cabellos de las mujeres apiñonadas y rubias. Él le canta a la poesía de tal forma que termina convirtiéndose en un poema.
Sus ojos son ventanas que han visto diferentes tiempos: Las nubes cubriendo con lentitud y cuidado el cerro frío, la plaza vacía y la escuela rural del lugar en donde nació. La llama de la rebeldía ardiendo fuerte en el corazón de los jóvenes estudiantes en aquél episodio triste de este país que vuelve a repetirse; también ha visto el amor y el desamor, el ascenso y la caída pero él permanece al igual que sus palabras que fluyen ahora con calma entre los campos, los ahuehuetes y las calles empedradas.
Paola Klug

**Las imagenes que acompañan los textos son: "Más que flores, ella vende ilusiones"  de Madalena Lobao Tello y "El vestido azul" de Tamara Adams, quienes han autorizado su publicación para este Diezmo de Palabras. Las fotografías son de Paola Klug.


FUENVIVA EN EL HORIZONTE

Porque voy  como  barco  sin timón a la deriva del tiempo a los caprichos del aire...
Es  que  me  siento  encallado en las escolleras de esta vida.  Porque no tengo medida cuando me entrego al horizonte, cuando mi vista hacia el monte se pierde como góndola sin quilla.

ENTRE LOS APATZEOS, FUENVIVA PASA MÁS ALLÁ DE MIS DESEOS

Es que me he quedado casi azul de ignotos mares casi casi estático en el ponto como un avestruz anfibio, como el que acepta sin remedio su ineluctable destino.
Por la tierra de las tunas  por El Tunal olvidado  porque todo mi pasado me reviene el espejismo de las dunas y el desierto... tu imagen de arena y brumas se me aloja en el costado.

FUENVIVA EN EL CERRO DE LAS CODORNICES

No he vuelto a subir el cerro ni a Las Mesas ni Agua Zarca,
no he visitado Los Robles ni algo que te recuerde... entre malezas, pero algo muy dentro de mi pasado me dice que el pastor y su ganado  anunciándose en cencerro...
nos vieron o nos oyeron como un susurro de viento moviéndose entre aquellas            
naturalezas; nuestras barcas al abordaje, como un  marino paisaje bajo las  estrellas diurnas...

Y para recordar tu efigie de enigmática esfinge es que mi demencia “finge un solitario… paraje por el trasmonte en que se tiñe                                                                                                      una vez más de añil  nuestro horizonte”.

EL INFIERNO ESTÁ EN LA TIERRA; Y EL QUE VIVE EN TI,  ME ATERRA

Al comienzo  de una temporada más  en espera de una recta final para la vida, 
siento  un breve  -muy leve- sobrecogimiento por tu estado emocional que te disminuye minuto a minuto,  cobrándote un pasado de excesos y desvelos; como si cada gota de alcohol ahora se desbordara convertida en una bola de fuego que abriera paso entre tus vértebras, deformado cuantas articulaciones se atraviesen
por su camino de lumbre; así deforman también tu columna…  introduciendo  sus agujas  de ígnea puntería, en tus músculos -ahora flácidos - como si de pronto todos los dolores del mundo se dieran cita en tu depauperado cuerpo, casi al linde con la osteoporosis adosada con fiebre reumática que lucha contra tu artritis, buscan determinar quién  te llevará a la tumba.  Mientras tanto la inefable diabetes se apodera  de tus tiempos intermedios;  al fin y al cabo  la pobreza  ya te ha  arrojado  a esta servidumbre irreversible
                                                      - inhumana - .
Por ello siento que contigo se diluye mi alma,  siento que se desvanece una parte de mi vida, que mis manos resultan ahora  inútiles paliativos para activar tus falanges; resultan torpes sanguijuelas que  se arrastran paralelas por tu torrente sanguíneo, presionando, estimulando la hipersensibilidad de tus dolencias
                                                               ya no tan epidérmicas,
                                                               ya no tan musculares
y sin en cambio: óseas y medulares, totalmente hipocondríacas,  como si al más leve toque de un aliento de colibrí empeñoso, todo un caudal de ardores subcutáneos, se ensañaran en ti, mujer de cristal
                                                                 -fragilizado e inerme-
Como  en antes “El Licenciado Vidriera” de Miguel de Cervantes; y todo se rompiera
dentro de ti, como si su polvo de vidrio te desgarrara más en tus jirones en un derrumbe total          –definitivo-.




FUENVIVA CALEIDOSCÓPICA

Sé que estás ahí sobre el horizonte de mis inhibiciones;  sé que como “La  Puerta de Alcalá… viendo pasar el tiempo…”  inamovible y muda…, todo el desierto te acumula, todo el mezquital frente a la sierra  te arroja a la cara sus edades;
tú, como todo lo que existe en la galaxia, empobreces, envejeces… y poco a poco mueres; esto es, te transformas en otra universal materia, en otra esencia inaudita para nuestra limitada dimensión de hombres.

Pero sigues ahí,  a pesar que mi flaqueante memoria me traicione;  a pesar, muy a pesar de que mis estaciones ya no se correspondan con mis ciclos vitales.
Sé que estás ahí, Fuenviva,  como la Fuensanta de Manuel José López Velarde;
¿Ya ves como la memoria me traiciona y olvido a  Othón, y confundo a Ramón?;
pero tú estás ahí  con tu pelo de cascada luminosa  en la obscura noche de las sirenas encantadas de mi lotería infantil,  con tus ojos de “azul aguamarina” casi cambiantes al “verde océano” cabe las fulgurantes melenas del sol que reverbera en el arrinconado pueblo de mi auto-exilio, sin más auxilio que una valquiria de botas altas y brillantes capilares de luz; como los tiernos “Jilotes”  de la comuna
de “San José el Nuevo” con labios húmedos de selva y trópico, con mi segunda juventud desbordando de mis posibilidades, la misma que me impidió reencontrar a “La Gacela fugitiva”, aquella que a su vez me hizo olvidar a la espinosa flor que me sangró una vida, que me ayudó con mi inexperta adolescencia de amores ilusorios y deslumbramientos al pie de los cerros;  esa urticaria flor de perfumados pétalos me heredó tres capullos de su rosal para no olvidarla nunca, nunca; contradicción del olvidar lo que “No se olvida nunca”.
                                               -Fuenviva de mi folklore-.
Con tus pies diminutivos, estás aquí, Fuenviva, mujer de piel blanca y venas ocultas, o mujer del andar cadencioso y firme, con reminiscencias de genes morunos y autóctonos nominativos de trovos veracruzanos, huapangueros o de “Jotas aragonesas”  y calendarios de “Helguera”.

Estás ahí,  como una esfera de cristal  que no deja de arder “Fuensanta” de aquel
y Fuenviva sin comillas para mí…

Con toda la carga de ser: ánfora para mis sueños más o menos turbadores;
piedra filosofal para mis empeños  de transmutar el oro  y la obsidiana, la plata lunar o la niebla de la sierra amada; muy elevada gracia en mis recuerdos de infancia y pubertad;  ánima sola  en el altar eterno de un “Infiernillo póstumo”;
medallón ecuatoriano encadenado a mi cuaderno setentero  sin haber respirado en Ma-Chu-Pichu;  fugaces luces  en que luces con todo tu esplendor de mujer ondina, mujer gacela, mujer adjetivo en el cambiante mundo de mis oníricos sueños,  a veces perla,  a veces piedra de toque para no olvidar el sabor de tu saliva,  en veces eres la erupción del Vesubio en la Pompeya de mis libros de historia; en veces la inocencia galopante o la vestal romana para mis horas de sosiego; pero siempre Fuenviva para mi enconada persistencia en querer ser parte esencial de tu alma, porque a lo mejor, Fuenviva, sólo eres lo inmaterial    que me ayuda a vivir  por sobre todas las calamidades de mi mundo inestable,
y aún así te amo, así te requiero madona de Goya, recostada en el diván de mi holograma, o mujer guerrera con antorcha en mano llevando al pueblo a mejores condiciones para existir en la geografía heredada por los dioses                                                                             olímpicos o  mujer de la Biblia por asignaciones más acá del mar Rojo,  flotando en el Río de las Mariposas, o más correctamente dicho:  en esta tierra de volcanes y lagunas encantadas…

Mujer que has sabido entender  que la magia del mundo ha hechizado mi ser,
que sigues siendo  la fuente viva que alimenta de segundo a segundo las coloraciones de mí, sigues poniendo esferas en el fondo marino de mi acontecer humano, sigues siendo en mi mano el amor eterno y mi razón de ser,  sigues siendo Fuenviva el ángel que en mis sueños me conduce a las cumbres
las nevadas cumbres… sin congelar el horizonte donde gravitas
                                                          -bella-
Más allá de la muerte,  más allá de la estrella,  más allá de la sierra, los montes y los valles, la vida terrestre, más allá del océano de mi origen y fin.

De hecho de mi espalda nacieron los ríos que formaron el mar; de mi boca el espíritu creador  que resguarda el consciente dorado  y el subconsciente anhelante, el que formó frente al Cerro de Culiacán un cerrito –mogote  lindando con el inconsciente  de mi propia condición de ángel o arcángel,  atrapado en el mundo,   este mundo  material.      

Mientras los ríos corrían, las orquídeas del ayer morado hubieron curado las heridas del amor, y puesto una barrera de conocimiento espiritual  de un nuevo amor, a los hechizos pretéritos de Circes del desamor.  Mi antigua desolación se tornó en ensoñación. El lenguaje de la  luz, iridizó el viejo corcel alado y el unicornio ilusorio.

Cayeron en desprestigios las quimeras del pasado, mis musas cobraron vida desde horóscopos sagrados;  nada escapó a los prodigios, ni el Quetzalcóatl emplumado, ni el Tláloc ni la Coatlicue, ni el Mictlán ni Huehueteotl con su juego… todo se tornó lejano en el azul de su fuego. En el azul lejano radica el conocimiento  de “Un Dios Inasible” que rige a nuestro inconsciente a nuestro huidizo o esquivo subconsciente, al orgulloso consciente en veces inaudible y
                                          -a los tres de nuestra mente-.
En lenguaje de luz blanca, los apuestos son guardianes que con níveo resplandor 

                                   -por cuidar nuestra existencia dualista–.


domingo, 24 de mayo de 2015

CELAYA EN SUS LEYENDAS

El Sol del Bajío, Celaya, Gto.


CELAYA EN SUS LEYENDAS
Versiones de Carlos Javier Aguirre Valderrama

“No se puede contra lo que no se puede.”
Nos han dado la tierra, Juan Rulfo

            Las leyendas, narraciones de hechos comunes o sobrenaturales, han formado parte de la historia vernácula de todo pueblo. Sus orígenes suelen ser una mezcla entre lo que verdaderamente pasó y la manera en que se fue distorsionando según lo relataban de persona a persona (una suerte de teléfono descompuesto). Algunas se escribieron muchos años después del suceso, de ahí que existan variables de casi todas las leyendas según la región. Se cambian nombres de pueblos, ciudades, personajes, se invierten a veces los roles de buenos y malos, pero en general se conservan de forma tal que es fácil identificar el momento histórico del que se cuenta. La singularidad de estas narraciones también incluye la manera en en que han llegado a nuestro conocimiento. Por eso, en el Diezmo de Palabras, cedemos el espacio de hoy domingo, a las leyendas de Celaya, tal como se las contaron al Dr. Carlos Javier Aguirre, compañero de nuestro taller y quien ha tenido la paciencia de escuchar a muchas personas, quienes de manera casual y con sencillez, han contado sus experiencias y recuerdos sobre esas historias que les contaron, a su vez, otras personas.  El doctor Aguirre gusta de platicar con la gente de nuestra ciudad. Sabe escuchar y después, con su muy peculiar estilo, sencillo, con lenguaje cándido, escribe las leyendas urbanas que conforman los textos que hoy, de manera muy breve, compartimos con todos ustedes.

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EL TELEGRAMA URGENTE

Doña Esperanza se sentía feliz de tener en casa a su hijo Guillermo.
Después de que terminó la secundaria en San Juan de la Vega corrió con su padre a los Estados Unidos. Para evitar molestias con los de migración tuvo que ingresar al ejército.
Ahora había vuelto a visitar a su madre. Toda la comunidad corrió a saludarlo; primos y amigos fueron llegando con las cajas de cervezas.
Fue todo un gran acontecimiento que, después de tantos años fuera de la tierra que lo vio nacer, regresara a visitarlos.
Mientras la madre y algunas vecinas desplumaban los guajolotes para prepararle un rico mole, su madre le platicaba sobre la pensión, que siempre llegaba muy puntual, con lo que había construido dos cuartos y ampliado la casa.
A la mañana siguiente tomó su saco de viaje, le pidió a su madre la bendición, se colocó el saco en el hombro y con los ojos llenos de lágrimas emprendió su camino.
-Sra. Esperanza, le traigo un telegrama que estaba perdido. Le notificó el cartero de la comunidad.
“El ejército de los Estados Unidos de Norteamérica tiene la pena de anunciarle la muerte del Teniente Coronel Guillermo Sánchez, caído en defensa de su país. El próximo mes de enero será sepultado con todos los honores en el panteón de Arlington y posteriormente le entregaremos sus pertenencias”.
La señora Esperanza cayó de rodillas y con los brazos en cruz empezó a rezar.
-Mi hijo estuvo conmigo para despedirse.     

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EL MÉDICO DE CAMPO

El Sr. Leocadio Derramadero vivía afuera de la ciudad y se llegaba por un sendero a su choza de piedra y paja.
Afuera, a la sombra de un enorme árbol, había unas tablas dispuestas para los enfermos y, junto al pie del árbol, un cántaro de barro lleno de agua fresca para todos los que esperaban su turno de ser atendidos.
La vivienda estaba adornada por dentro con un sin número de santos y de las vigas colgaban amuletos de diferentes figuras y formas, dándole a la habitación un aspecto tétrico. En un rincón estaba el camastro de tablas y en el centro una mesa. Las lámparas del techo arrojaban extrañas sombras sobre la pared.
Desde muy temprano la gente acudía a él para que les diera medicinas y les hiciera hechizos que aliviaran los dolores, también les preparaba brebajes.
El día cinco de septiembre de 1936 acudió el Sr. Teódulo Chico.
-- ¿A ver, qué tienes?
-- Pus’ no puedo estar bueno. Ya no tengo nada, todo lo vendí para pagarte y no siento mejoría.
-- El daño que te hicieron es fuerte y grande. Recuéstate en la cama.
El Sr. Leocadio tomó un manojo de hierbas y empezó con un rezo y a barrerle todo el cuerpo; pasó las palmas de sus manos en círculo por todo el cuerpo.
-- Bien, ya estás listo. Te tomas esta medicina, únicamente diez gotas antes de dormir.
El Sr. Teódulo Chico, en lugar de llegar a casa, se dirigió con la autoridad municipal y acusó al Sr. Leocadio de ejercer la medicina sin título.
Al poco rato llegaron por él los de la guardia municipal y fue conducido a la cárcel. Todos los internos lo ridiculizaron gritándole que tenía pacto con el diablo.

A partir de entonces ya no volvió a salir de su celda, lo único que veían salir era una enorme rata peluda.

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EL POZO DEL FRAILE

Las hermanas, Florencia y María Guadalupe Meza Marmolejo, platicaban de las largas temporadas que pasaban en la puerta de Oro del Bajío con su prima Isabel Marmolejo.
Todos los días, muy temprano, salían las tres al templo de San Francisco a escuchar misa.
Un día como todos los demás, una vez concluida la misa, salió un padre franciscano a pedir la limosna. Recorría todo el templo por la parte central y se colocaba con su charola en la puerta principal. Su capucha le cubría toda la cara. Llamaba la atención el hábito del monje, muy  roído y se despedía de cada uno de los fieles pero su voz era como de ultratumba y, al pasar junto a él, un escalofrío recorría el cuerpo de los que pasaban cerca de él.
Toda la gente que estaba en la puerta del templo de San Francisco, igual que las hermanas y su prima, observaron que el franciscano se dirigió al pozo artesiano, que estaba a unos pasos de la puerta principal, y desapareció. Un murmullo recorrió la iglesia.
Todos se pusieron de rodillas encima del frío suelo de piedra y al momento comenzaron a orar el padre nuestro.

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TIERRAS NEGRAS, UNO DE LOS BARRIOS CON MÁS HISTORIA

Se cuenta que la zona donde hoy se ubica el mercado Cañitos era un área agrícola muy productiva; con abundante agua de riego que se transportaba desde el manantial que existía en donde termina la actual calle Leandro Valle,  ya cerca de las vías del tren.
En el siglo pasado, cuando terminaba el milpero su trabajo en la parcela, hacia una muñeca con su perro de barro y lo enterraba en el centro de la parcela. Estos monigotes eran utilizados como guardianes de la parcela. Estos conocimientos eran transmitidos por sus antepasados. Todo aquel que quisiera entrar a la parcela era asustado o bien el perro empezaba a ladrar y la gente salía corriendo.
El dueño, para poder entrar, tenía que golpear la cerca con la coa y decir su nombre.
Dicen que, en cierta ocasión, el patrón le dijo a su trabajador, don Chuy: “Toma tu paga, no compres aguardiente, llévale el dinero a tu familia que bien lo necesita”, pero él no hizo caso y de todas maneras compró una cuartita de aguardiente y se fue por el rumbo del manantial y se puso a tomar. Era una noche templada de primavera y la luna llena se había abierto en el cielo como una flor de plata.
Por ratos sentía como si rozaran su sombrero. Entonces vio venir a una mujer, con el cabello muy largo y ella le preguntó: “¿Qué haces aquí?, ya tiene buen rato que te estoy esperando en la casa, ya está listo tu chocolate”.
Y verdaderamente era la voz de su esposa la que hablaba. Se convenció y se fue con ella. Caminaron buen trecho. Se agachó y tomó dos piedras, se las aventó a la silueta y se dio cuenta de que al pegarle a la mujer daba contra algo hueco.

Cuenta la gente que don Chuy se desapareció y por un tiempo nadie lo volvió a ver, hasta que un día unos hombres lo vieron salir de la milpa. Aunque fue cuestionado por parientes y conocidos sobre su paradero, don Chuy nunca pudo recordar nada.

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LA CASA EMBRUJADA

La señora Juanita Díaz platica que se vino de Soria con toda su familia, y al andar buscando casa se encontró una en Francisco Juárez 909, casi esquina con Jiménez. A sus propietarios les urgía deshacerse del inmueble por una serie de acontecimientos que todo Celaya conocía. Dicen que incluso hubo la encarnación corpórea del diablo al estar jugando unas personas con la famosa tabla Ouija. El precio tan bajo estaba sujeto a  la condición de que al menos pasaran una noche en esa casa.
“Fue la peor experiencia que haya tenido en mi vida. Un fuerte viento se presentó dentro de las habitaciones. El abrir y cerrar de puertas nos causó un terrible miedo. Todos los objetos de la casa, platos, cucharas, cojines, pasaban volando. De pronto se oyó un tremendo ruido y empezó a vibrar el piso cada vez más fuerte. Se produjo un potente fogonazo de luz muy blanca.” Contó al otro día, recordando su salida precipitada a media noche. La señora vio cómo una negra y alargada silueta se dirigía hacia ella, sintiendo un escalofrío que recorría la espalda, empezó a gritar: “¡Hijos, vámonos, esto no es para nosotros…” y, con un pie en la calle, la puerta principal se cerró estrepitosamente. Voltearon para ver una mano enorme con garras que se asomaba por una cortina mal cerrada.
Por supuesto que no compraron la casa.

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EL TESTAMENTO CON INDULGENCIAS

Don Rafael Díaz, hombre de gran nobleza, siempre presto a ayudar al necesitado, originario del municipio de Celaya, Guanajuato, dejó en su testamento muy en claro que su cuerpo, al morir, debería ser amortajado con el hábito de una orden religiosa, ya que se creía en el siglo pasado que con ese acto se perdonaban todos sus pecados. Así los frailes franciscanos lograron gran publicidad. Y si el servicio era completo, con todo y caja funeraria, se acumulaban más las indulgencias. Con el tiempo, toda la población comenzó a encargar el “bendito” hábito.

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LOS CANTADORES                       

 A los habitantes de la comunidad de Fracción de Cano, del municipio de Tierra Blanca, se les conoce como los cantadores, porque se  pasaban  todas las tardes contando las historias que sus antepasados les enseñaron cuándo ellos eran  chicos. A ellos les tocó vivir en esta parte de la Sierra Gorda de  Guanajuato, una zona muy diferente al resto del estado. Había mucha vegetación y en ocasiones, cuando el clima era malo, hasta los cerros se llenaban de nieve; pero cuando salía el sol había mucha  humedad, los piñoneros en  los cerros se llenaban dando buena  producción.  En los  arroyos corría el agua, que favorecía a la tierra para tener mejor cosecha del maíz. Pero cuando el cielo se entristecía, el maíz tardaba en salir, entonces tenían más trabajo porque había que recorrer cada una de las parcelas cantando  para que el maíz no se pusiera triste y pueda salir con mucha fortaleza y alcanzara más la comida. Pero los tiempos cambian y ahora para donde quiera que voltees son puras piedras.
Esta era la canción que le entonaban a la tierra:

Hermoso padre mío,
a todos los santos señores.
hermoso santo cargado de nubes,
hermoso santo lloviznador
con quien vengo a rogar.
Por favor, Padre,
por favor, Señor,
mándame la lluvia.
Tú eres el dueño del grano de maíz,
tú eres el dueño del grano del frijol,

envíamelo bien ordenado, que sea todo, señor.

domingo, 17 de mayo de 2015

LOS QUE SABEN Y LOS QUE ENTIENDEN

El Sol del Bajío, Celaya, Gto.


LOS QUE SABEN Y LOS QUE ENTIENDEN

“-Al parecer no tienes talento alguno o habilidad útil –él dijo. ¿Has pensado en convertirte en maestro?”
Mort, de Terry Pratchett

“Los que saben, hacen. Los que entienden, enseñan”, dijo el gran maestro Aristóteles. ¡Felicidades a todos los maestros! Incluso a los que se ostentan como tales confundiendo un título con una vocación. Es una gran responsabilidad la que tiene una persona dispuesta a compartir su conocimiento, pero es aún más pesada la carga de enseñar con el ejemplo. Realmente todos somos maestros, nos guste o no; enseñamos a nuestros hijos, vecinos, amigos, parejas, a todos los que nos rodean en cualquier momento. ¿Qué nos gustaría que aprendan de nosotros? ¿A soñar y tener metas, pequeñas o grandes? ¿A respetar? ¿A compartir? ¿A participar como ciudadanos y exigir nuestros derechos? ¿Qué, si se puede saber, queremos enseñar? Vemos personas enseñando a los pequeños a tomar alcohol, a fumar, a agredir, a insultar, a faltar al respeto a cuanta autoridad se les acerque. No se trata de convertirnos en redentores, ni tampoco pontificar sobre los valores que debemos tener como sociedad, sólo se trata de tener algo que celebrar. Celebremos a nuestros maestros, con o son título. Pero hagamos que lo merezcan. Y hagamos que se sientan orgullosos de haber sido el ejemplo donde pudimos mirar nuestro propio futuro. Gracias, maestro, maestra, fuiste parte de nuestra vida y de nuestra formación.
En el Diezmo de Palabras queremos honrar la memoria de nuestro gran ejemplo, Herminio Martínez, con esta breve historia del taller. Gracias, Maestro, seguro le dará gusto leer esta nota mientras disfruta un buen vino, allá, en la biblioteca del cielo. Gracias.
Julio Edgar Méndez



BREVE HISTORIA DEL TALLER LITERARIO DIEZMO DE PALABRAS

            Fue en la década de los años setenta (1977), cuando el Instituto Nacional de Bellas Artes le pidió al maestro y escritor, Herminio Martínez, que buscara un espacio y la gente adecuada para fundar el primer taller literario del Bajío. Entonces reunió a algunos estudiantes de preparatoria, profesores normalistas, médicos, abogados, periodistas y cuantos estuviesen interesados en las letras, para darle la bienvenida al primer coordinador, el maestro ecuatoriano Miguel Donoso Pareja, a quien Herminio había conocido en la UNAM cuando recibió el premio de poesía Punto de Partida, convocado por esa institución nacional.
            A este grupo de aspirantes a escritores se le conocía nada más como Taller Literario de Bellas Artes, y sesionaba en un saloncito del edificio de la Casa de la Cultura al que asistían, no en gran número, valiosos jóvenes y adultos amantes de la lectura en general; personas que hoy han rebasado ya los 60 años de edad y algunos tal vez ya hasta los 70. Herminio asistía también, (ya como profesor en la Universidad de Guanajuato), a estas reuniones “como el último aprendiz de mago”. Entre los coordinadores del taller estuvieron, durante toda una década, Miguel Donoso Pareja, Ignacio Betancourt, Armando Adame, Héctor Carreto, Juan Domingo Argüelles y Gloria Gervitz, entre otros.
            Tras una breve pausa, en 1988 el poeta Víctor Sandoval, entonces director del Instituto Nacional de Bellas Artes, le sugirió a Herminio la posibilidad de continuar el taller, pero ahora bajo su propia responsabilidad. Desde entonces jamás se ha interrumpido.
            Al principio, ya bajo el cargo del maestro Martínez, se rebautizó como Taller Literario “El Calmecac”, hasta que en ese mismo año, siendo la profesora Beatriz Acevedo Buchanan directora de la Casa del Diezmo, decidieron que mejor se llamara “Diezmo de Palabras”, porque tras una azarosa vida de andar sesionando aquí y allá: la calle, las plazas públicas, los cafés, las librerías, alguna escuela, el taller arribó al hermoso edificio del antiguo Banco Ejidal de la calle Benito Juárez, donde permaneció algunos años, hasta que el Ing. Gerardo Cázares Patiño, director en aquél tiempo de la Casa de la Cultura de Celaya, abrió las puertas a este grupo de entusiastas aprendices de mago. Era ya desde entonces una poderosa maquinaria de sueños y de imágenes, poemas y narraciones, que a Celaya y la región le dieron y le siguen dando orgullo.
            Lo increíble es que en todos sus años de existencia este taller, con sus diversos nombres, jamás ha dejado de sesionar. Cada martes durante más de dos décadas, incluyendo los años donde sesionamos en la Casa del Cronista, y ahora  los miércoles, en el anexo de la Casa de la Cultura, llueva o truene, abrimos las ventanas y puertas para recibir el corazón de quienes anhelan reinventar el mundo y aun el tiempo.
            Fue durante el periodo dentro de la Casa del Cronista, que el maestro Herminio Martínez fue diagnosticado con cáncer y cedió la coordinación del taller a uno de sus alumnos. Julio Edgar Méndez fue parte del Diezmo de Palabras desde el año 2000. Preparó, junto con Herminio, la serie de suplementos sobre historia, arte y cultura de la región para el periódico El Sol del Bajío y otra serie de documentos que formaron parte de la crónica de la ciudad. A partir del año 2014 fue nombrado oficialmente coordinador del taller.
            Es muy larga la lista de quienes han pasado por sus horas de ensoñación y esa humildad con que todos sus integrantes se entregan a una vocación incomprendida. Además de múltiples becas de apoyo a jóvenes creadores y creadores con trayectoria, se han alcanzado muchos premios locales, regionales y aún nacionales. Algunas de las revistas, diarios y suplementos más importantes de la república de las letras ha incluido a sus autores, entre otros: Periódico de poesía (UNAM), Punto de partida (UNAM), Castálida (Universidad del Estado de México), Expresso (diario Correo, Guanajuato), suplemento “Diezmo de Palabras” (El Sol del Bajío), Diario A.M., El Universo del búho (René Avilés Fabila), Letras libres, Vértigo, Casa del tiempo, Es lo cotidiano, Cosido a mano, etc.
            Diezmo de Palabras está considerado como el taller literario vigente más antiguo y uno de los de mayor prestigio de Guanajuato y México. Como que entre sus ilustres escritores visitantes ha tenido el privilegio de recibir entre sus filas a Edmundo Valadés, Poli Délano, Rafael Ramírez Heredia, Margarita Michelena, Francisco Zendejas, Saúl Ibargoyen, Juan Bañuelos, Alejandro Aura, Juan de la Cabada, Jaime Labastida, Carlos Montemayor, Otto Raúl González, Alberto Ruy Sánchez, Rafael Gaona, Eugenio Aguirre, Silvia Molina, Mario Moya Palencia, Brianda Domecq, Alí Chumacero, Mario Calderón, Ignacio Solares, Francisco Cervantes, Dari Novaceanu, Jorge Teillier y Alejandro Romualdo.
            Y entre sus originales y sensibles integrantes, podríamos mencionar toda una galaxia, más, per imperatoria brevitas, anotamos a Baudelio Camarillo (Premio Aguascalientes de Poesía), Gerardo Sánchez, Esquilo Campos, Alfredo García Servín, Rogelio Zarzosa y Alarcón, Guillermina Carreño, Alejandro Olvera, David Manuel Carracedo (Cronista de Comonfort), Eric Rébsamen, Salvador Pérez Melesio, Martín Campa (poeta galardonado), Martín Villarreal, Levi Guzmán, Rafael Aguilera Mendoza, Estrella Méndez Méndez, Flor Aguilera, Josefina Martínez Acosta, Tricia Aguilar Tamayo, Gilberto Flores Patiño, Julio Edgar Méndez (dos veces ganador del Premio Regional de Literatura Infantil Alas y Raíces), Arturo Rodríguez, Arturo de la Torre, Felipe de la Torre, Fernando Cortés, Macaria España, Oliver Barona, Paula Veroly, Rosaura Tamayo, Rosa Delia Guerrero, J. Félix Sánchez Bárcenas (Cronista de Apaseo el Grande), Diana Alejandra Aboytes, José Luz Rentería, Xermán Vázquez Alba, Miguel Sánchez, Luis Montes de Oca, Luis Rojas Cárdenas (Premio Alfaguara de Literatura Infantil), y muchos más compañeros quienes también han sido premiados, publicados, han recibido reconocimientos y estímulos de parte de instituciones públicas y privadas. 
            Entre los libros que podemos mencionar, con los autores citados, se han publicado cuatro antologías de parte de la Universidad de Guanajuato: Mientras digo mi nombre, La vida que él me da, El cuarto del escriba y Aires del Bajío. El Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya publicó El oro de los trigos. En cuanto a libros individuales o en otras antologías son: Cuentos pequeños, grandes sustos, Imagicuentos, Cuantos de magia y misterio y Cien puertas al abismo, de Ediciones La Rana; Encuentros, Editorial Anagma; Cada loco con su tema, Editorial Benma; Tintas del Lerma 1 y Ecos del nido, del Consejo Ciudadano de Arte y Cultura de Acámbaro; Sensaciones y sentidos y Versos en el aire, de Ediciones Diversidad Literaria; Antología Viajes y La mar y sus gentes, de Ediciones Letras con Arte; Tiempos nuevos, de Ediciones Letras con Espada; El libro de los terrores, de 12 Editorial; entre muchos otros.
            El mayor logro del taller fue el haber creado y fundado en Celaya el Premio “Juan Rulfo” para primera novela, el cual, por razones políticas, sólo el primer año (1982) se entregó en Celaya, pues al siguiente pasó a la Casa de la Cultura de Hermosillo, Sonora, y actualmente tiene su sede en Tlaxcala.
            En la actualidad, nuestro taller ha invitado a colaborar en eventos culturales a otros talleres literarios de nuestra ciudad y de otras partes del estado. Así mismo, ha participado con otros grupos artísticos y literarios en distintos foros, como ferias de libros nacionales (Palacio de Minería, FIL Guadalajara, FENAL León), bibliotecarios del estado, lecturas públicas, presentaciones de libros, y publica cada domingo el suplemento cultural Diezmo de Palabras bajo el auspicio del Sistema Municipal de Arte y Cultura y El Sol del Bajío. Vemos el futuro con un gran ánimo de que sigan asistiendo cada miércoles, a las 6 de la tarde, al salón 19 del anexo de la Casa de la Cultura, sin costo alguno, muchos jóvenes y viejos, hombres y mujeres con el interés de ser “aprendices de mago”. Que la literatura sirve para eso y más.

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 EL ARTE DE SER MAESTRO

Bienaventurado el que comienza por educarse antes de dedicarse a perfeccionar a los demás. Juan C. Abella

Cada cual debe aplicarse a la educación propia hasta el último día de su vida.
Massimo Taparelli d'Azeglio

Con unas leyes justas y una administración eficiente, se consigue aumentar las rentas del reino; con buenas enseñanzas y buenos ejemplos, se conquista el corazón de los súbditos. Kung FuTse, Confucio

Cuando eres un educador siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender. Betty B. Anderson

Dar amor, constituye en sí, dar educación. Eleonor Roosevelt

Donde hay buena educación no hay distinción de clases. Kung FuTse, Confucio

Educad a los niños y no será preciso castigar a los hombres. Pitágoras de Samos

Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía. John Ruskin

Educar es adiestrar al hombre para hacer un buen uso de su vida, para vivir bien; lo cual quiere decir que es adiestrarse para su propia felicidad. Antonio Maura

Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia. Benjamín Franklin

Educar es dar al cuerpo y al alma toda la belleza y perfección de que son capaces. Platón

Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida. Pitágoras

Educación es lo que la mayoría recibe, muchos transmiten y pocos tienen. Karl Kesel

El arte de instruir y de educar comienza comprendiendo a los niños y prosigue luego haciéndose comprender por ellos e interesándose. Octavi Fullat Genís

El arte supremo del maestro es despertar el placer de la expresión creativa y el conocimiento. Albert Einstein

El buen maestro defiende a sus alumnos contra su propia influencia personal. Amos Bronson Alcott

El buen maestro hace que el mal estudiante se convierta en bueno y el buen estudiante en superior. Maruja Torres

El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira. William Arthur Ward

El principio de la educación es predicar con el ejemplo. Turgot

Estudia no para saber algo más sino para saber algo mejor. Lucio Anneo Séneca

Enseñar no debe parecerse a llenar una botella de agua, sino más bien a ayudar a crecer una flor a su manera. Noam Chomsky

La educación es una segunda existencia dada al hombre; es la vida moral, tan apreciable como la vida física. Claude Saint- Simon

El fin de la educación es enseñar al hombre a educarse a sí mismo cuando los demás hayan acabado de educarlo. Padre Tomas Morales

El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable. Arturo Graf

El hombre que hace que las cosas difíciles parezcan fáciles es el educador. Ralph Waldo Emerson

El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puede decir cuando se detiene su influencia. Henriqueta Lisboa

El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío. Horace Greeley

El objeto más noble que puede ocupar el hombre es ilustrar a sus semejantes. Simón Bolivar

El primer objeto de un legislador debe ser la educación. Licurgo

El que no quiera responsabilizarse del mundo que no eduque. Joan Carles Mèlich

El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación. Proverbio turco

Elige por maestro aquél a quien admires, más por lo que en él vieres que por lo que escuchares de sus labios. Lucio Anneo Séneca

En cualquier comunidad, el hombre instruido es fundamentalmente superior, socialmente y políticamente, al hombre no instruido. Milani.

Enseñar es aprender dos veces. Joseph Joubert

Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. Ruben Alves

Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno.

Estudia como si fueras a vivir siempre, vive como si fueras a morir mañana. María Mitchell

La educación es la vacuna contra la violencia. Edward James Olmos

La educación es un factor indispensable para que la humanidad pueda conseguir los ideales de paz, libertad y justicia social. Jacques Delors

La educación es un medio para hacer retroceder la pobreza, la marginación, la ignorancia, la opresión y la guerra. Autor desconocido

La educación necesita tanto de formación técnica, científica y profesional como de sueños y utopía. Freire

La educación no crea al hombre, le ayuda a crearse a sí mismo. Maurice
 Debesse

La educación y la cortesía abren todas las puertas. Thomas Carlyle

La libertad sin educación es siempre un peligro; la educación sin libertad resulta vana. John F. Kennedy

La mayor parte de la gente confunde la educación con la instrucción. Severo Catalina

La educación consiste en enseñar a los hombres no lo que deben pensar sino a pensar. Calvin Coolidge

Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos. Lucio Anneo Séneca

Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión. Albert Einstein

Los discípulos son la biografía del maestro. Domingo Faustino Sarmiento

No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral. La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento. Johann Wolfgang von Goethe

No hay maestro que no pueda ser discípulo. Padre Baltasar Gracián y Morales

No hay más que una educación y es, el ejemplo. Gustav Mahler

No se puede educar en serie. Es preciso un corazón inteligente que sepa interpretar, que sepa, sobre todo, comprender. Salve García

¿Por qué la sociedad se siente responsable solamente de la educación de los niños y no de la educación de todos los adultos de todas las edades? Erica Fromm

Quien no admite consejos, no puede ser ayudado. Benjamín Franklin

Se equivoca el que no quiere aprender por parecerle que ya es tarde. Lucio Anneo Séneca

Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores. Sócrates

Todo hombre llega al mundo totalmente despojado, y por eso todo hombre ha de ser educado. Philippe Meirieu

Todos los problemas son problemas de educación. Domingo Faustino Sarmiento

Un solo día de la gente instruida dura más que la vida más larga para los ignorantes. Lucio Anneo Séneca

Uno de los más serios problemas del mundo actual es que muchas personas creen que, porque han estudiado, no tienen que pensar.  Aldo Cammarota

Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo. Arnold Glasow


Yo no enseño a quien no se esfuerza en comprender. Kung FuTse, Confucio

Cuentos para no caerse de la cama

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