lunes, 21 de julio de 2014

LAS TRES HADAS, EL ÁRBOL Y LA PIEDRA, SOL DEL BAJÍO, CELAYA

LAS TRES HADAS, EL ÁRBOL Y LA PIEDRA

Los sueños tienen magia. Y los integrantes de Diezmo de Palabras la usan para crear mundos donde viven seres como la mujer que llora su pena sobre un sofá, o la mujer que nos relata sus sueños y el sentir de su alma, la tristeza de perder a una mascota, o la breve vida de un insecto.
El Taller Literario Diezmo de Palabras coordinado por el maestro Herminio Martínez se complace en presentar a sus miembros que participaron en el concurso “Érase una vez… un microcuento II” organizado por la página web Diversidad Literaria, de España, quienes fueron seleccionados para ser publicados en una antología de microcuentos. Estos son los concursantes y las obras con que participaron: Diana Alejandra Aboytes Martínez, Bajo diván; Rosaura Tamayo Ochoa, Los sueños de Chonita; Margarita Medina Vega, El enviado; Luis Eduardo Vázquez Gascón, Mimí; y José Luz Rentería González, Más allá de los colores.
Tres hadas que esparcen el polvo de los sueños en las hojas de sus escritos; un hombre que como el árbol crece fuerte y lo soporta todo; y un elemental del reino mineral que sueña con el amor. Esta es la esencia de la página que hoy se les muestra a ustedes.
José Luz Rentería González



BAJO DIVÁN

Diana Alejandra Aboytes Martínez

Abrió la puerta y la abrazó, a manera de bienvenida, un aroma de soledad que disolvió sus ojos. Se postró en su diván sin fuerza para desatar el nudo de las palabras. Pasaron los días, y un fétido olor emanaba del lugar. Dos uniformados de la policía tiraron la puerta; y al entrar encontraron el cuerpo de una mujer en estado de descomposición. Un curioso, que se introdujo, preguntó: «¿De qué murió?». «Se asfixió con las palabras que nunca dijo».


MUJER

Diana Alejandra Aboytes Martínez

Debajo de sábanas blancas,
bañada de flores.
Olorosa, fragante…
Fragancia de miel,
anhelo y pasión.
Piel de satín;
fuego en los labios;
muslos labrados,
curvas moldeadas.
Redundancia de abismos,
secretos guardados.
Con todo lo bueno,
lo malo, lo etéreo.
Mujer de entereza
de fuerza, de coraje.
También de suspiros,
de sueños, de amores.


ESCRIBO

Diana Alejandra Aboytes Martínez

Me preguntas la razón.
Creo que ni yo misma
sé lo que me inspira…
Debe ser que en mi torrente
las palabras efervescen
y me hacen desvariar.
Los papeles blancos
cosquillean mis sentidos,
los tientan… los seducen.
Y la tinta de mi alma
se desvanece excitada
por el vaivén de mi mano.
Y en el éxtasis del mundo de las letras
muero y renazco en cada error,
en cada frase, en cada verso…
en cada poema que fecundo
cuando escribo.


LA MAREA Y TÚ

Rosaura Tamayo Ochoa

Veo la luna azul
oculta bajo la espuma de un mar,
y encuentro tu pelo tejido
en medusa con el pensamiento.
Buscando tus manos,
perlas escondidas en concha de sal y fuego,
siento un deseo profundo,
sin abismo, de mirar dentro de ti.
Escuchando tu voz
como tambores en el corazón,
miro tus ojos
como dos lunas ocultas en el sol,
y esa sonrisa
llenándome los instantes de respiro y vida.
Rescatando en lo profundo del océano
tu piel como sirena,
entre las rocas con marea
en un murmullo de amor.


ECO DE PALABRAS

Rosaura Tamayo Ochoa

Palimpsesto tiene trasfondo,
hace hueco con sonora palabra,
dejando libre la mano que aprieta
la madera con natural grafito.
Se calienta la noche con luz
mientras los gatos cantan a la luna
llamando al amor.
Las letras pasadas, escritas,
están fugaces como el viento,
se revisten de alegría y ternura
sin navegar en el olvido…
Las nuevas quedan en tierra firme
dejando el trotamundos en otra hoja.
En eso llega el verso a revivir la llama
en poesía, sacando fuego del corazón,
moviendo lo indescifrable.


RESPUESTA AL PALIMPSESTO

Rosaura Tamayo Ochoa

Dejo pasar la tormenta,
rayos y desasosiego
plenos de basura y suciedad.
Con ello, cáustico pensamiento
escupiendo maléfica palabra,
saca sal en llanto desértico,
arranca roto corazón…
Entierra vida pasada,
dejando en el cementerio
un cuerpo de ayer corrompido
con flores marchitas en agonía.
Dejo entrar melodía a mis oídos
lejos de ruido y sonido estridente,
como lluvia bañando prados,
agua que se eleva hacia las nubes,
gotas que alimentan arroyos,
manantial de alegría y felicidad.
Dejo que la lluvia moje sin lágrimas de sal,
soledad de infortunio, sólo amor.


EL ENVIADO

Margarita Medina Vega

Como cada día Miranda salió de la catedral. A sus espaldas, un atractivo seminarista esperaba una donación. Miranda volteó al sentir la mirada del hombre, al hacerlo se ruborizó y bajo la vista. «¿Será él, Dios me ha escuchado?». Se preguntó a sí misma. Pero no, el nuevo enamorado era sólo un enviado del diablo.


PETICIÓN

Margarita Medina Vega

Cubre con tu aroma el despertar de mis mañanas,
ahuyenta la soledad de un ayer irescatable.
Deja que tu aroma lo absorban mis sentidos
en el atardecer sombrío de mis entornos.
Alimenta mi alma con tu esencia,
acariciando con tu voz mi melodía.
Empapa de alegría mi pensamiento,
resucita el todo de un ser muerto.
Camina por las calles de mi vida
dejando la huella de tus dedos,
el aliento de tus ansias,
y en la mente el mejor de mis recuerdos.
Roba la fragancia que guardaba
en el viejo baúl de lo olvidado,
llévate lo no deseado
y entiérralo en la cima de la nada.


REGALO

Margarita Medina Vega

Revíveme esta noche,
con la miel de tus locuras
acaricia mis pétalos dormidos.
Aún huelo a rosas en otoño,
riégame la vida con tus besos;
no quiero
que se sequen mis raíces.
Volver a sentirme mujer
será el mejor de los regalos.


MIMÍ

Luis Eduardo Vázquez Gascón

Al regreso de comprar la comida para “Mimí”, mascota de doña Juanita, que tantos años ha estado con ella. Fue raro que no saliera a recibirla con brincos y ladridos. Y al verla tirada en el patio, con su lento andar por su avanzada edad, caminó hacia ella para darse cuenta que estaba muerta. Abrazándola volteó al cielo y gritó: «¡Por qué ella y no yo! ¡Llévame a mí!». Y soltó el llanto.


EL HOMBRE DE ENFRENTE

Luis Eduardo Vázquez Gascón

Se quedó mirando fijamente al hombre que estaba frente a él. Y en tono grosero le dijo que si eso era lo que él realmente quería ser. Con ese montón de canas, y esa colección de arrugas; con un mendigo rostro mal encarado, la mirada triste, y lleno de ojeras. Le dijo que ya no debía seguir así, que tenía que verse diferente en la próxima visita que hiciera a este mismo espejo.


DÍA NUBLADO

Luis Eduardo Vázquez Gascón

Contemplando un nublado día de mi vida
me llega una llovizna de recuerdos;
pequeñas gotitas inundan mi pensamiento,
y grandes relámpagos entran en mi cabeza.
Con los ojos empañados por la lluvia,
recuerdo tu partida como un día de nubes negras.
Después, unos rayos anunciaron el final de la tormenta;
el agua se calmó y el cielo, poco a poco, se despejó.
El bonito tono amarillo del sol volvió a brillar,
y mi corazón junto con él.


MÁS ALLÁ DE LOS COLORES

José Luz Rentería González

Una Mariquita nació con un caparazón gris y sin lunares. Un día llegó a la playa; se posó sobre una palmera y vio el panorama. En su alma brotó el anhelo de llegar al final del horizonte, lo intentó pero el intenso calor del sol y el vapor que se desprendía de la mar la aturdieron y cayó al agua. Todo a su derredor se oscureció y su alma se traslado a la tierra del más allá. Entonces volvió a nacer con su caparazón rojo y sus grandes lunares.


DESTELLOS DE UNA TARDE DE VERANO

José Luz Rentería González

El día despierta. Las grafías se siguen una a la otra formando una línea que se extiende hasta el infinito. Van en busca de metáforas; y una vez que las encuentran rehacen el camino hacia su lugar de origen. Con lo que han recolectado alimentarán al genio de la luz; el cual procreará pequeñas  larvas que con el tiempo se transformarán en cuentos y poemas que alegres volarán en una tarde de verano.


LAS PRENDAS DEL AMOR

José Luz Rentería González


Qué vida nos espera a todos los bienaventurados. Como esposa nos recibe coronada de virtudes y nos arropa con las prendas del amor; en su deleitable aroma nos eleva hacia el centro del conocimiento de la nada y del todo. Como madre nos lleva en su seno y nos reconforta con su candor. Para ella somos el fin y principio de todos sus anhelos, el hombre entre la virtud y el pecado, y el hijo muy amado…

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