domingo, 18 de septiembre de 2016

COMPENDIO DE OTRAS TIERRAS


COMPENDIO DE OTRAS TIERRAS

El Taller de Lectura, Creación Literaria y Experimentación Teatral CoInspiración, somos un grupo de conspiradores en la Cuna de la Independencia Nacional. Un colectivo independiente con existencia de más de diez años, que nos hemos anexado a las actividades de la Casa de la Cultura municipal. Uno de los objetivos es crear literatura y utilizarla como una lucha continua en la existencia. Las armas son las letras; los enemigos son la ignorancia, el analfabetismo; los aliados son todo tipo de expresión artística y científica. La meta es en parte la felicidad, la sabiduría, la libertad, escribimos para ser libres y liberar.
En este pequeño compendio presentamos algunas obras que en el transcurrir del taller hemos construido. Porque la existencia tiene que ver con las palabras, lo que se nombra existe y las grafías que se presentan a continuación son una forma con la cual damos cuenta de nuestra vida.
Queremos agradecer el espacio al Taller Literario “Diezmo de Palabras” y a su coordinador Julio Edgar Méndez. A Martín Campa Martínez por estar al pendiente de las letras y los escritores que habitamos en otros rumbos.
Gracias, pues, y disfruten con esta pequeña muestra de CoInspiración.
Abisaí Guerra Brito

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LOS DASEIN
Abisaí Guerra Brito

Los poetas son leprosos
que dejan su piel plasmada en tinta,
son los que se vanaglorian
de hacer el amor a versos.

Son los arrojados a este mundo,
con un trayecto ignoto
los que terminan viéndose al espejo
y reconociéndose como dioses creadores,
saben que han bajado del Olimpo.

Esos juglares ilusos,
que en lugar de complacer
sus bajos instintos con las musas,
las convierten en estrofas
con rima, música y simetría.

Los rapsodas son los que no se enamoran
porque, saben, asesinan de amor,
a nombre del amor, a costa del amor,
por aquel pacto que hacen con la luna (humanizar al astro)
destinados, obligados a morir de poesía.

El coplista sabe que la poesía
es filosofía hecha música
y en lugar de respirar
piensan, dudan y reflexionan.

Son los versificadores
los que creen que la poesía
tiene utilidad y se sirven de ella
para alejarse de la estupidez humana,
aunque sea por unos momentos.

Esos seres extraños al mundo,
extraños al tiempo y a sí mismos
son los que enferman de ternura,
se llenan de tumores malignos
de esos que causan cáncer de corazón.

Los rimadores son los que tienen
esa necesidad patológica de leer a otros poetas,
hacer poemas y ser ellos mismos poesía;
ellos saben que la turbia noche
engendra las ideas más tétricas y deleitables
de la existencia humana.

Esos psicóticos alterados por exceso de letras,
son los que, con desesperación de cocainómano,
toman tinta y papel para desahogar las penas.

Esos entes son unos heridos
que sangran letras y palabras,
saben de primera mano
que el amor es el más lastimero artificio
creado por el hombre para su propia destrucción.

Esos vagabundos acostumbran
a desnudar su interior y exponen órganos,
desesperanza e incredulidad.

Eso les permite erotizar el lenguaje.
Mueren de tanto planear su suicidio.



RODANDO
Jorge Humberto De Haro Duarte

El día irrumpió descarado y encontró el reloj perdido,
inventario de otros tiempos lentos cargando un rezago.
Se levantó de la cama, cargó mochila y cepillo
y sin mirar hacia atrás se puso el disfraz de vago.

Era su andar tan confuso, perdido como Santiago
apóstol de los senderos claroscuros de la Hispania.
Se enreda con el Ensayo Lucidez de Saramago,
mientras, el mundo agoniza entre inmundicia y patrañas.

La tierra se revuelca y loca aúlla al oír taladros.
Gritos demasiado intensos y se ha ausentado el juez.
Hay noches desquiciadas que son tragos amargos,
ante el callar divino el sino conduce a la embriaguez.

Dan las huellas de la vida sentido a la preferencia
no hay forma de borrar las cicatrices de lo aciago,
aromas caen de otros mundos desperdigando la esencia
de lo grato y de disfrute y no de un simple empalago.
Absorto voltea a todos lados y se pregunta qué hago,
rumbos de calles deslumbrantes cuyo desliz es suyo.
Un absurdo andar de aventura lo arroja a Chicago.
Noches de viento y árboles confeccionan murmullos.

El paraíso se acerca, le muestra con desenfado
que el infierno ya pasó, que es hora de hinchar las velas,
de hallar nuevos horizontes entre los bosques y lagos.
Los cantos de las sirenas serán líneas paralelas.

Resultaron siete versos y no seis como recurso.
Buscándole a la vida al derecho y al revés
emergieron las ideas que dan pie a este discurso
que aunque pensado viene, está escrito con los pies.



ALFARERO
Margarito Martínez Martínez

Alfarero que hace lustros fuiste gloria en mi Dolores,
¿dónde estás?, ¿dónde te encuentras?, ¿ a qué lugares te has ido?
tal vez la ciencia moderna te ha alejado, te ha extinguido.
Esos hornos de cocción al día de hoy se han derruido,
ya no cuecen más el barro, no hay en ellos más arcilla,
están abandonados, los han dejado en el olvido.
Alfarero que hace lustros, varios lustros, muchos años,
moldeaste entre tus manos barro negro, roja arcilla,
dando forma a rojos platos, con greta negra pintados.
Artesano que hace siglos diste herencia a mi Dolores,
fue tu arcilla, fue tus manos que dio fama a tu poblado
y hoy te encuentras olvidado; en tu tumba ya no hay flores.
Hoy tu torno ya no gira, ya no pintas más el barro,
en tus hornos destruidos ya no arde más la leña,
ya se encuentra hecho pedazos, sólo hay polvo y guijarros.
Alfarero que hace lustros fuiste amado, bien querido,
tu producto no se vende, tu trabajo ya no existe,
te han quitado la existencia, te han dejado en el olvido.
Ya tu nombre se está esfumando en la ciudad de Dolores,
ya no hay barro entre tus manos, eres viejo, eres anciano,
no hay monumento en tu nombre, tampoco te hacen honores.
De ti, ya nadie se acuerda, tu nombre no fue grabado,
la herencia que dejó HIDALGO, a la ciudad de DOLORES,
se ha extinguido con el tiempo, fue extinguido y acabado.




HURACÁN
Arturo Jiménez Olguín

Un pez seco sobre
la playa tibia.
No hay bañistas
en mondrigo verano.
Tristeza. El hombre
hoy no es culpable.
Las olas descansan
tras días salvajes.
Poco a poco la arena
olvida los vientos.
Más lejos una radio
despide al huracán.
Maldita Wilma.



DE BLANCO
Martha Eugenia Martínez Ocampo

Estoy aquí en este cuarto blanco tratando de mantener mi mente en blanco, como si fuera tan fácil, ¿a quién se le ocurrió pintar este lugar de blanco?, es  una hoja en blanco o un lienzo blanco que incita a poner algo, como un espacio vacío, como un cheque en blanco, ¡qué tentación!. Todo aquí es blanco, inmensamente blanco, tanto blanco me da miedo, cómo quisiera que fuese menos blanco, tan sólo un poco menos blanco.
Yo de blanco, ellos de blanco, la cama de blanco; blanco incoloro, blanco inodoro, blanco insípido. El blanco no dice nada, tampoco escucha, ni ve.
¡Cómo extraño al verde!, al verde limón, al verde pistache, al verde agua, al verde jade, al esmeralda, al verde bandera, al verde botella, al verde olivo, al verde pasto, al verde militar, al verde seco, al verde moho que a veces se confunde con el azul grisáceo. El azul, si tan sólo hubiera una pequeña ventana que me permitiera ver el azul, el azul celeste, el azul verde, el azul turquesa, el azul cobalto, el azul rey, el azul marino, el índigo; o si por lo menos me trajeran flores, rosas o violetas de colores, rosa pastel, palo de rosa, rosa mexicano, fiusha, lila, moradas; y también me gustaría que colocaran un cuadro, sería agradable poder admirar en un paisaje el amarillo claro, el amarillo chabacano, el amarillo pollo, el amarillo huevo, el ocre, el color oro, el color miel, el castaño, el beige, el color piel, el ámbar, el crema, el marfil, el color arena, el color hueso, el café claro, el café caca, el café oscuro, el siena tostado, el color mostaza, el sepia, el caqui, el marrón, el anaranjado, el color ladrillo, el chedrón, el color mamey, el melón, el salmón, el color camote, el gris, el color plata, el humo, el plomo, el cobre, el bronce, el negro, los fosforescentes, el neón, el magenta, el uva, el guinda, el grosella, el púrpura.
¡Necesito un color, este blanco me borra del mundo!, ¿de dónde saco un poco de color?, solamente una gota de rojo bastaría para decorar este recinto, un poco de rojo como el fuego, de carmín, de rojo quemado, de rojo cinabrio, de rojo vivo, de rojo escarlata, de rojo sangre.  Sí, sí, rojo sangre, rojo, rojo, rojo; rojo por aquí, rojo por allá, rojo, rojo, rojo...

...¿En dónde estoy?, ¿otra vez en el cuarto blanco?, no, este lugar es más blanco, ¿por qué blanco?, ¿por qué blanco?



*Estos textos fueron publicados en El Sol del Bajío, domingo 18 de septiembre de 2016.

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