domingo, 12 de noviembre de 2017

BOCAS QUE DICEN NUESTROS NOMBRES


BOCAS QUE DICEN NUESTROS NOMBRES
-2a. Parte-

Desde hace un tiempo están allí incólumes, pacientes, esperando. Poco notamos su presencia, su llamado. ¿Qué apuro tienen? ¿Por qué desesperar? La tranquilidad de quien ya ha ganado una batalla, una guerra, reflejan sus rostros.
Nos observan, acechan desde lo anónimo.
Podemos oírlas, cuántas noches sin dormir, cuántas veces las vimos ahí frente a frente o las espiamos desde lejos sin querer. “No me van a vencer, yo no soy de esa clase”, dijimos todos.
¿Qué harán cuando solas y vacías esperen el ritual? Pasos aplastados, almas quebradas, abrazos que no son, la vanidad de un suspiro, pero siguen allí, observando desde la espesura del corazón.
Hoy te tocó a vos, mañana a mí, pude sentirlas elevando su voz, con un grito demencial, las sentí alrededor y desperté empapado en sudor. El sonido se acerca, tal vez no escaparé, ayer sentí el tuyo también, hoy ya todo terminó, el silencio ganado a fuerza de cavar y tapar.
Siempre supe que las bocas que dicen nuestros nombres saciarían su sed.
Mañana vendrán por ti y dirán inclementes: Q.E.P.D.
Joselo Marinozzi
(Argentina)

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BOCAS QUE DICEN NUESTROS NOMBRES
Alan Varelas

Para seguir en la noria
a la que llaman amor,
amén de tener valor
se ocupa mala memoria,
pues para una nueva historia,
hoja blanca, blanco augura.
Curarse de lo que cura
es difícil sin igual;
¡Cuando la miel causa el mal
tinta es que mucho perdura!
Quedará en alguna boca
tu nombre como una flor
o (cual Midas por autor)
en otras como una roca.
Peso o pétalo nos toca
ser cuando el fruto madura,
al llegar la hora más dura
¿de qué forma nos iremos?
¿En el viento danzaremos
o será caída oscura?
Nos añoran, nos maldicen,
(natural, si en este juego
habitan la paz y el fuego)
nos blasfeman, nos bendicen.
Las santas bocas que aún dicen
nuestros nombres en el alba
sacrificando su calma
-las que renunciando a amar
olvidaron olvidar-
de morir ellas nos salvan.

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INEVITABLE
María Guadalupe Rivera Núñez

A través del baldío,
el viento trajo las ausencias
que traspasan
las paredes de mi casa.
Sus voces salen
de los muros
y toman los relatos
que patean la pelota
olvidada en el jardín.
El silencio se pasma
en el mezcal
que quema mi sangre.
Voy tras el blues
de mis pasos,
mientras el último llamado
escribe mi nombre
sobre una lápida.



FALTAN…
Sandra Morales Vázquez

Yo también soy testigo de que he muerto,
has muerto tú al cabo de los siglos,
dejaste un silencio de lluvia
impregnado al trote suave
de un mes sin horas.
Aún tengo húmedos los nervios
y la carne más desnuda,
la memoria sigue sangrando,
manosea versos sin terminar.
Estoy huérfana de sol,
fragmento de aquellos dedos soy
en mi ciudad de agua,
fragmento a cielo abierto.
Los ojos yacen sobre mi cara,
símbolo de re-encarnaciones
constantes y antiguas.
Faltan tus labios donde naufragué
al darme tierra.
Falta a ras de la insolencia mi ausente,
la frase larga repitiéndose,
falta el fuego de bocas
que dicen nuestros nombres en el aire,
al refugiarse. Falta.
Falta ese eco armado ya de frío
para salvar el alma…

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ECOS
Gilda García

Poco a poco tus ojos de cristal verde se esfuman,
las gotas de agua de mar mojan mi interior.
Un estallido de fuegos artificiales me dejan absorta.
Tus últimas palabras coronan mi silencio.
¿Por qué no estás?
Sé que las bocas que dicen nuestros nombres
solo murmuran y dejan ecos discontinuos,
pero yo te llamo, aún te busco en medio de la negritud.
Por más que huyamos la evocación de sinsentidos nos une.
Esa nota aguda en el piano destruye mi ensoñación,
y es cuando tu mano se suelta de la mía sin fuerza.
Tus pies descalzos dejan una marca en mi territorio.
Sé que no has hallado el camino de los girasoles.
Esas flores que ahora no tienen el mismo significado.
Por lo pronto deletreo tu cabello en mis horas.
Aún está tibio el café de la tarde.
Sin ti ya no puedo soñar.
Las imágenes no son figuras veladas.
Todo ha vuelto a enfundarse de simple realidad.



TODOS LOS DÍAS
Ricardo Pérez Campos

Todos los días/apenas despertar
derrama sobre mi almohada la miel de sus enormes ojos
Me mira intensamente
Acaricia mi cabello en silencio/Sonríe
A mitad de la mañana/le contemplo
Quita un mechón castaño que cubre sus ojos pequeños
Su mirada parece gris/también olivo/pero ambas y ninguna
Su sonrisa es una mueca triste
Su pálida belleza –luna radiante de mis noches oscuras–
dice a gritos que me ama
eso me asusta
A veces quiero huir del espejo de sus ojos de obsidiana
Su voz es una súplica:
“Quiero que me sostengas en la paz de tus abrazos
que las dagas de tus besos marquen mi piel morena
que hagan tajos de mi mapa
que vuelvas a mí/como en el principio de los tiempos
que me explores siempre
que sacies tu sed y tu curiosidad
en el manantial de infinita frescura donde nacen mis besos ”
Café/negro/gris/miel/azul/pasto seco
Todos los días cambian sus ojos/su cabello
Sus labios/el color de su piel/el tono de su voz
Son diferentes a cada instante
y siempre son las mismas almas
las mismas bocas
que dicen nuestros nombres
con la costra del amor apretando su garganta
La noche me observa con su ojo bien abierto
me juzga/me desprecia/me llama cobarde
intento escapar/caigo rendido de cansancio
los huesos y los músculos agotados de luchar
de correr en círculos con los puños y los dientes apretados
El sueño me vence y al despertar se vuelve a repetir la historia
Todos los días la misma historia
en un continuum eterno
incontenible/inagotable…

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DESPERTARÁ
A Mane, In memoriam
José Luz Sierra Enríquez

Mamá: ¿Por qué no despierta mi papi?, salió el sol, él no duerme de día.Mi mamamía no deja de llorar, lleva la mañana abrazada a esa caja color de tierra, sí, esa donde él duerme, ese mueble frío y feo que huele a panteón. Corta una flor del ramo que pusieron encima, guárdala, te la regalo, ya no llores, huele bonito, no como este lugar extraño y sin muebles, solo sillas y una mesa donde hay café, estaría más cómodo en la cama, en la casa que es de nosotros; también tengo sueño y quisiera que me subieran donde se encuentra él, un ratito nada más y luego lo despierto. Tita: no tardará en levantarse, le he hablado para que se despierte, casi en silencio con murmullos, como hablan todos aquí. No sé, si me escucha, por qué no le alcanzo a ver, hace rato mi tía me alzó para verlo y lo miré raro, como tú cuando te maquillas, es el polvo o el humo de esas velas grandotas que pusieron, quítalas a de tener calor. Le vi la cara muy blanca, está vestido de traje, no lo regañes si se le arruga, luego se lo planchamos. Mamá, no llores, él despertará.

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DOS MUERTES
Claudia Paola Martínez Klug

Lluvia, Otoño, Soledad: son los nombres que me has dado.
Lluvia, por llorar en las noches tristes a tu lado.
Otoño, por morir contigo cada que tus hojas caían marchitas a tus pies.
Soledad, por cada madrugada en que te ausentabas de ti mismo perdiéndonos a ambos en la oscuridad.
Hoy ya no hay más nombres, ni noches de lluvia.
Hoy ya no hay más nombres, ni muertes carmín.
Hoy ya no hay más nombres, ni madrugadas, ni ausencias.
En mis manos quedan solo las máscaras, los recuerdos rotos, las palabras huecas.
El vacío que se niega a nombrarse a sí mismo. ¿Cómo podríamos llamar a nuestra muerte?
¿Cómo podríamos llamar a nuestro fin?
El silencio nos ha cubierto, en él no hay redención, ni sinfonías.
Solo nuestros labios entreabiertos con palabras convertidas en espectros que se deslizan más allá de nuestros dientes, hasta llegar a nuestras lenguas, hasta congelar nuestro corazón que angustiosamente esperaba el último beso, el último adiós.
Mi nombre es nada,
tu nombre es siempre.
Nuestro nombre es nunca.




BOCAS QUE DICEN NUESTROS NOMBRES
Marco Antonio Regalado

Bocas
cientos de bocas
por todas partes bocas
y distintas lenguas
y distintas palabras
en ciertos instantes
todas las bocas
de nuestras vidas
emiten sentencias
como oráculos
de nuestro destino
bocas que dicen nuestro nombre
y otras nuestro olvido
bocas que nos hablan como niños
y otras que nos hablan como ancianos
bocas que dicen saber todo de nosotros
y bocas donde se aloja
nuestro nombre
nuestro olvido
nuestra muerte.

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*Bocas que dicen nuestros nombres nació por iniciativa del poeta Martín Campa a través de nuestro taller virtual en FB. Con la participación de diez mujeres y diez hombres, en dos partes. 

**Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto. 

1 comentario:

  1. Excelente iniciativa. Felicidades. Seré una boca más que pronuncie vuestros nombres! Jajaja

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