domingo, 5 de marzo de 2017

EN ESTE SOLITARIO ESPACIO DE LA LUNA


EN ESTE SOLITARIO ESPACIO DE LA LUNA

“¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas en mí pupila tu pupila azul. ¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.” Sentenció Gustavo Adolfo Béquer y con estas líneas perpetuó el inefable placer de somatizar el alma, cuando damos a luz la estética literaria desde lo profundo de las emociones.
Así que desde algún “solitario espacio de la luna” nos acompañan cuatro amigos poetas. Su obra es divergente, a veces paralela pero siempre intensa. Participan en la escena literaria de la Ciudad de México (CDMX le dicen ahora) y nuestro colaborador frecuente, Maurick Ilich, los ha convocado para este encuentro oportuno entre su obra y nuestros lectores. Que lo disfruten. Vale.
Julio Edgar Méndez


Fotografía de Claudia Andujar

AUSENCIAS COTIDIANAS
Fanny Casillas

Querer gritar
ahogar en un grito la vida
Querer pintar
blanquear la noche con aerosol
sobre la avenida.
Exiliarse de la última nave que tenías.
Naufragar en la luna
con toda la tripulación que soñamos:
Reclamos, promesas, desencantos
y gritar, pintar, exiliarse
volver de vez en vez a tu nombre
recordar que hubo en tiempo
en que los dos fuimos compañeros de puertos
en el que los dos navegábamos con locura
sin timón, ni veleros.

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PRELUDIO
Fanny Casillas

He perdido la cuenta
de las puestas de sol
que han besado mis ojos.
No hay flor que pueda con
sus pétalos contar las estrellas
que uso a diario para pedir
una tormenta de olvido.
Sigo la ruta del viento,
las nubes que forman tu cabello
quieren  tocar la luna
que llevas en la espalda.
Estas causalidades
hacen que pierda la brújula del mapa
en donde una noche de octubre
me dio por olvidar
los años luz a tu casa.
No sé
si la hora de tomar café, es una señal para tu encuentro
o si escuchar esa canción de repente,
es apenas una ligera señal de que escuchas mis pasos,
Espero  tu recuerdo
que llega todos los días a las cuatro.
Como una vieja ceremonia al Mictlan
tu perfume a copal besa mi cuello
rodea mis labios y siento que tu recuerdo
es insoportable.
Tus ojos
tus manos
tu cuerpo
a las cuatro llegas
y al ritual de tu regreso
cada uno de mis intentos de olvido, se consumen
como incienso.
Pasadas las seis te vas
y dejas por toda la sala rastros de ti
un extraño olor a copal
invade la habitación.
Es el otoño que al fin comenzó.

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RECUENTO
Fanny Casillas

Y en el recuento de cadáveres que yacían en tu espalda
vi todas tus promesas desangrándose,
tus sonrisas mutiladas
y tus manos con balas;
sin embargo no vi en el delirio
ninguno de mis dedos sujetándolas.
En el fusilamiento de nuestras vidas hechas
te vi con mis brazos
y te caminé con mis ojos
quedito, quedito
para que mis pasos no te abrazaran en la muerte
para que mis abrazos no te miraran con lágrimas.
Te vi morir
sin una palabra de despedida,
ni un beso de buenos días
te vi morir,
morir
apestando mis planes
en una fosa sin sueños.
¡Alto al fuego!
Por fin a nuestros caminos
se les acaba la vida
y con ello
tu voz
tu olor
tu mano
Un mundo que ya no es más mío.

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EXILIO
Fanny Casillas

Sé por qué no quieres saber nada de mí
ahora entiendo por qué bloqueas con muros
todas las mariposas hechas beso que te mando
Ahora lo sé.
Sabes que yo fui congruente a la promesa de una noche que ahora ya no importa.
No te vayas, me decías y ahora en este solitario espacio de la luna
te das cuenta de que tú rompiste la utopía
que hiciste trozos la promesa de incendiar el mundo
para construir sobre su cadáver y las cenizas un romance eterno
para que nuestros pasos fueran espíritus vagabundos del universo.
Pero hiciste trozos las promesas  y esperanzas
también las mariposas hechas beso,
luego rociaste tu bosque astronauta de gasolina
y allí en un árbol casi caído
encerraste las mariposas-beso.
Las promesas
la noche que ya no importa
e incineraste el amor y los olvidos
y también la lucha y las clases y los obreros
y ya no quisiste incendiar al mundo
te acostumbraste a los atropellos
te acostumbraste a colonizar el aire de desconsuelos
te acostumbraste a vestir las estrellas de duelo
y yo me acostumbré a una llama corta que no incendia el mundo.
Ni tampoco tus sombras
ni tampoco las mariposas que nacen de cada deseo por verte de nuevo
aunque sea verte convertido en  cenizas
aunque sea verte los poros ya sin mis caricias
pero eso
como la noche y las llamas que no arden el mundo
todo eso
ya no importa.



SIN TÍTULO
Jesús Baldovinos Romero

¿Por qué nadie me explicó que la muerte es ausencia?
Padre, llevas tantos años muerto
y yo sin saberlo.

*
Un árbol tembloroso,
lleno de miedo
despojado
herido
sin ramas, sin nidos, sin aves
un árbol vacío,
sin frutos, sin hojas;
en lugar de savia
el veneno de la soledad.
Mi padre, sigue siendo
un árbol de silencios.

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LA IGUANA
Jesús Baldovinos Romero

La iguana devora sol
el destello de sus ojos milenarios lo confirma
tanta luz que se ha oscurecido
tanto asombro atrapado entre sus costillas.
La iguana es un presagio
de lo que el hombre no ve.

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UN CABALLO ROJO
Jesús Baldovinos Romero

Un caballo rojo de guerra cruzó la infancia. Ese triciclo en que cabalgué quedó enterrado en el barro del patio, aquel patio lejano. Hoy, ahí, en medio del ruido y de los demás recuerdos apretujados, apareció de  nuevo.
Le colgaba girones de aire para que fuera más rápido. En sus ruedas la inocencia se fue quién sabe a dónde. Me trajo a cambio un miedo infinito a las cosas, a los calendarios sobre todo, y al olvido también.
Esta tarde vino colmado: el amanecer en la huerta, la barba rasposa de mi padre, la juventud de mi madre, y yo, perdido en ese silencio de la niñez.  El apache dibujado en su frente me sonrió de nuevo y cambió el llanto por un manojo de gratitud.
También yo fui un guerrero descubriendo lo que había detrás de las cosas; aunque alguna vez, mis pies se hicieron de agua y lo abandoné en medio del camino.
Sus chirridos de grillos atrapados  son un archivo musical que no he podido encontrar de nuevo. Pienso que tal vez fueron así, como yo también dejé de ser y ya no encontraré a nadie.



TORPEMENTE ENAMORADA
María Del Pilar Martínez Pérez

Estoy enamorada, de ti, y de tu interior, estoy enamorada de lo que eres cuando estoy contigo y cuando no, estoy enamorada de tu risa calmada, y tu risa a carcajadas, de ese par de hoyuelos al final de tu boca, y de lo chino que es tu cabello.
Estoy enamorada, de tu aroma, de tu voz, de todos esos sonidos que haces cuando te preocupas.
Y de ese silencio cuando no sabes qué decir.
Estoy enamorada, de tus ojos, de esos ojos que me miran al anochecer
Y ni hablar de lo ojos que tienes al amanecer.
Estoy enamorada, de tus manos grandes y fuertes.
De tu estatura fuera de lo promedio.
Estoy enamorada, de lo que somos estando juntos, de lo que eres estando solo, estoy enamorada de tus chistes sin humor, de tu expresión al asombrarte, de cada facción tuya, de lo que fuiste, de lo que eres.
Estoy torpemente enamorada,
De lo que conozco de ti y de lo que no también.
Estoy enamorada, de tu nombre, y de la primera vez que te vi.
De tu camisa amarilla, y de la rosada también, de cómo te ves con tus anteojos y de cuando te los quitas, de tus gustos y de lo poco que tenemos en común.
Estoy enamorada, de las circunstancias, de nuestro primer paseo, de nuestras caminatas largas alrededor del parque, de nuestros besos a mitad de calle, y de los abrazos de despedida en las paradas.
De cada uno de nuestros besos largos, y de los cortos también, de tus ocurrencias, de tus palabras, de cómo sostienes mis manos, y de cómo me levantas para estar a la altura, incluso el desnivel que existe me cautiva.
Estoy enamorada de cada uno de nuestros encuentros, de esos besos apasionados en lugares inusuales, y de la hora en la que siempre quedamos para vernos.
Estoy torpemente enamorada de ti, y de todo lo que me haces sentir.



DIOSA MÍA, DEVUÉLVEME A LA VIDA
Phil Decart

Tú, mi inspiración, Diosa mía
negarte es negarme a mí mismo,
yo finito, tú inmortal,
pues qué queda, después de un tiempo,
de mí, cenizas; de ti, la inmortalidad.
De tu inspiración, palabra-verdad
Que canta el amor sublime.
Yo al borde de la locura; Tú la razón,
Amor elixir mágico dado a los mortales
sin él, no vivo, muero.
Me atormenta tu lejanía,
saberte con otro, ¿amante?
Se enfriaron las caricias,
los besos, tu sonrisa angelical
del Olimpo has bajado, diosa mía, yo mortal,
necesito de tu cuerpo,
amarte hasta el delirio,
frenesí de amor te pido
sueño y pienso en ti.
Diosa inmortal, dale valor a mi finitud.

++++++++++++++++++++++++++

“OJOS NEGROS, PIEL CANELA”
Phil Decart

Tez morena
Destello de estrellas,
abierta sonrisa,
ojos negros, de capulines
ventanas de tu alma.
Piel morena,
pasión nocturna,
labios color cereza
gesticulan amor
y me atraen,
hasta perder la razón.
Nuestros cuerpos se atraen
dejados a la imaginación,
al ser y al quehacer;
pero cuando despierto,
quisiera nuevamente con temor y temblor
hacerte mi amor.


*Textos publicados en El Sol del Bajío, Celaya, Gto.

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