viernes, 1 de julio de 2022

PASIONES TEXTUALES

 

PASIONES TEXTUALES

Diana Alejandra Aboytes Martínez

 

Pasiones textuales, de Diana Alejandra Aboytes Martínez, es una recopilación de textos en prosa y poesía. La autora dividió la obra en cuatro secciones que permitirán al lector distinguir entre la realidad y la fantasía, no de los textos, sino de quien los escribe. Desde una Fálica pandemia, donde en medio de la crisis del Covid19 una noble enfermera decide ofrecer su cuerpo a la contemplación de los pacientes de un hospital, quienes con mucha paciencia esperan a que ella aparezca para darles un poco de esperanza de que el mundo sigue erecto, hasta los poemas que uno a uno nos hablan al oído con la voz de quien sabe lo que dice y lo que quiere.

            A partir de estas historias Diana Alejandra desborda imaginación a todo tren. Con humor, sensualidad, juegos de palabras erótico-lúdicas y una gran sensibilidad acerca del comportamiento humano “normal” a toda cultura, la autora nos lleva de la mano a conocer su propia fantasía. La que a veces es la nuestra también, pero no la habíamos dejado acercarse tanto ni tan certero.

            Las tres secciones de narrativa se entrelazan por la calidad de su prosa: Llana, directa, lírica, con giros de tuerca y finales inesperados. La autora juega como narrador participante en algunas ocasiones y en otras como el espectador más que voluntario de sus propios anhelos.

            Diana Alejandra es una querida amiga compañera de aventuras literarias en el Diezmo de Palabras, el taller para aspirantes a brujos de las letras en la ciudad de Celaya, que ya pasa de los 30 años de trabajo constante. En el tiempo en que ella ha sido parte de nosotros su obra se ha enriquecido por su constancia y dedicación. Ha participado en concursos y eventos literarios en donde su obra ha destacado plenamente, como se desprende de la gran cantidad de antologías en donde ha sido publicada. Este es su primer libro como autora en plena carrera ascendente.

            Los poemas de Diana Alejandra son íntimos e intimistas. En palabras de la propia autora… “Como abrazar un río desde su nacimiento”. Las metáforas son puntuales, los sustantivos contundentes. Recorre el sendero del erotismo con elegancia… “Ella, con cadencioso movimiento, se deslizó por todo su cuerpo. /

Su tinta comenzó a correrse. / El papel, al verse invadido, no hizo más que ofrecer su blancura”.

            Pasiones textuales, tributo y ofrenda literaria de Diana Alejandra Aboytes a sus muchos lectores –quienes la siguen con entusiasmo a través de las redes sociales–, es una obra que… “Destila aroma a tierra mojada, / a días lluviosos, / a hierba recién regada”. Hierba que crecerá hasta volverse flores y frutos de inspiración a quienes se asomen a la fantasía intensamente real de la autora.

 

Julio Edgar Méndez

Coordinador del Taller Literario Diezmo de Palabras

2022

 

FÁLICA PANDEMIA

Diana Alejandra Aboytes Martínez

 

Si de eficiencia y amabilidad se trataba, Ivana, la jefa de enfermeras de zona en el hospital de la ciudad, era la que cubría a la perfección esos adjetivos. Su trato humano era bien valorado en su desarrollo laboral. Con una sonrisa afable revisaba temperatura, colocaba sueros, aplicaba inyecciones. Su calidez era reconfortante y su belleza distraía un poco los malestares. Muchos pacientes pedían ser atendidos por ella. Ivana, como jefa, en las juntas mensuales hacía hincapié a sus colegas sobre la importancia de ofrecer buena cara, además les pedía abocar toda la atención en su trabajo, pues trataban con vidas humanas, cualquier error podría ser mortal.

Algunas enfermeras eran mal geniudas en su trato, no cumplían las recomendaciones, varias eran sus detractoras y entre ellas era mejor conocida como la Rusa… y no precisamente porque fuera extranjera. Corría el rumor que, dispensaba un servicio especial, como parte de un tratamiento relajante. Para los pacientes que pudieran pagar, aplicaba una dosis de masaje fálico con sus protuberantes senos. Por lo tanto, los enfermos a su cargo recuperaban la salud con rapidez, aunque algunos fingían dolores para permanecer por más tiempo en el nosocomio, pero los análisis hacían patente buenos resultados y no había más que darlos de alta.

A pesar de los chismes que circulaban entre pasillos sobre su moral distraída, Ivana mantenía todo en pie. Las estadísticas exponían números positivos respecto al registro de salud y mortandad en ese hospital. Pero en el mundo surgió la pandemia que generó el virus del Covid-19, solo bastaron unos meses para que también llegara a este país. Esto vino a desestabilizar el control que se había mantenido por un buen tiempo en la clínica. Muchos habitantes de la localidad vieron mermada su salud y en breve se saturaron de infectados. El personal sanitario tuvo que protegerse con cubrebocas, caretas y trajes especiales que cubrían todo su cuerpo, parecían astronautas. La Rusa, valiéndose de su cargo de jefa, desacató el protocolo respecto al uniforme. A pesar de su juventud y que a la vista a Ivana no le dolía nada, no quería portar el equipo, argumentando que era muy grueso y eso le provocaba una sofocación excesiva. Así que lo cambió por una bata médica larga que le cubría hasta los chamorros de las piernas. Las inconformidades surgieron. La causa de la controversia entre la comunidad médica era que, aparte de que su traje era de hule transparente, ella lo traía con singular naturalidad, pues no llevaba ropa debajo, solo su diminuta tanga y un brasier de media copa: dejaba a la vista más piel que ropa interior. Por supuesto, los médicos eran los más agradecidos con ese “panorama carnal” por aquello de alegrarles el ojo. Aunque ya no se sabía si los pacientes sufrían de falta de aire por enfermedad o por la impresión al ver aproximarse a su enfermera.

Llegó una queja anónima al escritorio de los directivos que delataba a la Rusa. La problemática de la pandemia y la falta de respiradores y medicamentos, habían relajado la observancia en la disciplina. Comisionaron a dos enfermeros para que pusieran cartas en el asunto y la vigilaran de cerca.

Al cabo de unos días, la enfermera fue sorprendida a horcajadas moviendo las caderas sobre un paciente de 62 años, con su boca pegada a la de él, haciendo las veces de respirador artificial. Enseguida fue suspendida de su cargo.

Días después, los noticieros dieron la nota sobre la investigación del caso de un hombre con Covid y su extraña erección prolongada.

 

*Pasiones Textuales se encuentra a la venta en el Diezmo de Palabras, Casa del Diezmo, Celaya, Gto.

 

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